martes, abril 13, 2010

La lesbofobia mata

Esta realidad, al menos la realidad de algunas mujeres lesbianas de Argentina, de clase cada vez más pobre, se parece bastante a una película de terror de esas que te tienen en el filo de la silla todo el tiempo. En esas ficciones las protagonistas, van de sobresalto en sobresalto y cuando intentan descansar, porque todo parece en calma, se encuentran con el asesino y todo el miedo vuelve a empezar.
9 de abril de 2010 Buenos Aires. Se casan dos mujeres de 67 años. Los medios de comunicación hacen algunas referencias al tema. Dos mujeres grandes, sin el consabido estereotipo de lesbiana top, aparecen por unas horas en la tv y en los diarios. Un suspiro, un escalón más en escalera de los logros, un descanso, un sí quiero, un sí puedo.
7 de marzo de 2010 Córdoba, un mes antes, del otro lado de la balanza, el insoportable peso de otra muerte. Otra más, ¿Cuántas van? Natalia “Pepa” Gaitán fue asesinada por ser lesbiana, por amar a otra mujer, por desear lo indeseable, por ser lo que no se debe. El padrastro de su novia le puso fin a su vida de un tiro por la espalda. Murió desangrada esperando la ambulancia.
La muerte de Natalia llegó en esa escena en dónde la felicidad comienza a aparecer y el futuro aparenta estar muy cerca. La muerte de Natalia llegó justo cuando ella y su novia comenzaban una vida juntas, cuando su novia y ella proyectaban una familia, sí una familia, dos mujeres en la mesa, dos mujeres en la cama, dos mujeres en las calles, dos mujeres en la lucha cotidiana. La oscura realidad de Natalia y su novia no fueron un film taquillero o una imagen fácilmente olvidable, fue el inevitable destino escrito por una mano siniestra que no por casualidad eligió como protagonistas a dos mujeres, lesbianas , argentinas y pobres.
Natalia no llegó a ver la noticia de las dos mujeres que se casaron después de 30 años de convivencia, una bestia asesinó sus sueños.
Domingo 11 de Abril paseo de la diversidad sexual Rosario Un grupo de mujeres lesbianas feministas, nos reunimos a conmemorar la muerte de Natalia Gaitán, la gente iba y venía, algunos preguntaban ¿quién es Natalia? ¿Qué le pasó a Natalia?
Otros sacaban fotos a la bandera multicolor, otros sonreían de costado al leer “Rosario es Lesbiana”.
Éramos muchas denunciando, exponiendo, para que nunca más vuelva a ocurrir para que la felicidad no sea motivo de odio.
Mientras el sol se alejaba dibujando el atardecer sobre el ancho río en los asientos del paseo dos chicas se besaban con amor, con ganas, en libertad, en medio del bullicio dominical.

Gabriela Lorenzo.

jueves, enero 07, 2010

TIERRA

Yo soy tierra
llanura extendida
hacia el río
frescura derrumbada
sobre brotes.
Suelo inmenso
que espera la lluvia.
Yo soy el refugio
de tu piel
verde para tus ojos
trigo para tu boca
hueco húmedo
en el que tus manos
pueden sembrar
la mañana.

Gal

AGUA

Charcos espejos
Calles ríos
Agua sobre mi corazón
Agua en mis manos
Días agua
Hierba húmeda
Verde nuevo
Tierra vieja
En medio de esta inundación
Tus ojos soles
Tu boca viento
Tu beso amanecer.


GAL
Noviembre 2009.

jueves, agosto 27, 2009

Sola

Estoy destendiendo la cama. Las sábanas flotan en medio de la habitación.
Pedazos tuyos y míos caen al suelo, pedazos de la noche que pasó, entre besos y caricias, se estrellaron y se perdieron en los dibujos de los mosaicos. Un caleidoscopio yace ahora en el piso que no me atrevo a pisar.
Pienso en cómo voy a transitar esta noche sin vos. Mis pechos estarán perdidos sin la brújula de tu lengua. Mis manos buscarán el territorio de tu espalda. La cañada en la que me pierdo es ahora un tibio recuerdo entre mis labios. Voy a morir de sed sin el agua de tu vertiente.
Esta noche nuestra cama será un desierto y tendré que mantenerme alerta contra las bestias que rondan en la oscuridad. Tendré que andar en silencio y despacio por el territorio de tu ausencia. Llevaré como amuleto los besos que dejaste entre mis piernas y el recuerdo de tu mirada para llegar viva al alba.

De regreso

El sol baja como un globo encendido sobre un mar de autos.

Es un atardecer absurdo, tan absurdo como que vos te quedes en el andén con esos enormes ojos de lunas viéndome partir.

Intento ver, por última vez, tu cuerpo empequeñecido por la distancia.

Estas inmóvil allí esperando que levante la mano para decirte adiós.

Parecés una nena perdida que espera a su mamá.

Guardo el calor de tu boca que ahora es más caliente por el llanto.

El guarda me pregunta a dónde voy.

Yo lo miró y le digo a ninguna parte, sin ella no hay a dónde ir.


Gal

domingo, julio 05, 2009

La poética del sexo Jeanette Winterson

Encontré en la Pagina "zapatos rojos" narrativa de género este texto magnífico de.

El sitio es digno de ser visitado y este texto es digno de ser compartido.



¿Por qué te acostás con chicas?


Mi amante Picasso está pasando por su período Azul. En el pasado sus períodos siempre han sido rojos. Rojo rábano, rojo sangre de toro, rojo como caderas de rosa estallando en semillas. Rojo lava cuando se llamaba Pompeya y en su Período Destructivo. Ese hedor de ella, esa rajadura de ella, esa concha rodante y partida de ella. En cuclillas como un Sumo, muslos jamones, lomo de cerdo, bifes rollizos y pechuga de cordero. Puedo robarle el corazón como un huevo a un pájaro.
Embiste por mí sutil como toro, golpeando la tranquera como si quisiera reforzarla. Le brama a la ventana, ensangrenta el pavimento de deseo. Dice, "No hace falta que seas Rapunzel para soltar tu cabello". Yo conozco el juego. Lo conozco lo suficiente como para chasquear mis cuartos traseros e irme a los saltitos. No soy de flirtear. Ella huele la mugre en mí y eso la hace hincharse. Eso es lo que hace que mi ágil amante delgada cual junco me cebe. Y cómo me ceba. Me engorda, me da unas palmaditas, me exprime y me alimenta. Me alimenta de lujuria hasta que estoy tan gorda como ella. Estamos gordas la una por la otra nosotras, chicas retoño. Nosotras, chicas ramificantes, nos engrosamos de sexo. Sos lo suficientemente ancha para mis caderas de rosa, te voy a cubrir con mis pétalos, te voy a cubrir con el aroma de mí. Chica de tapa ancha para el peso de mi carga. Mi amante-toro hace de mí un matador. Da vueltas en torno a mí y en su tosco círculo estoy completa. Me gusta lo de vestirse bien, las chaquetitas, las calzas de seda. Me gusta su pellejo brillante, ese cuero oscuro de ella. Ella es la que me da el poder de la espada. Lo usé una vez pero cuando la corté fue mi ajustada carne la que se frunció en un bordillo de sangre. Ella yació a mi lado esbelta como un cuerno. Su chaquetita y calzas de seda impecables. Yo transpiraba inmundicia y no podía hablar en mi círculo roto. Somos artistas de cambios rápidos nosotras las chicas.

¿Cuál de ustedes es el hombre?


Las venas de Picasso son azul Martín Pescador y tímidas cual Martín Pescador. La primera vez que dormí con ella no podía ver a través de las columnas de mármol de sus piernas o más allá de la opaca densidad de cada brazo. Escultora de profesión, Picasso es su propio modelo.
El azul que corre por ella es sanguíneo. Un golpe del cuchillo y cambia de color. Un nuevo mes y cambia de color. Profundos charcos de seda azul chorrean de ella. La reconozco por los lagos que deja camino al dormitorio. Sus tiradores caen en cascada sobre la baranda de la escalera, lleva aros de lapislázuli que yo he tomado ahuecando mis manos, atajando su deshabillée.
Cuando se saca se lo saca todo. Su piel se sale junto con su ropa. En esos días he podido ver el depósito de sangre de su corazón. En esos días era posible llevar registro de la paciencia de sus jugos digestivos y la inexorabilidad de sus pulmones. Su aliento es azul en el aire frío. Respira en el invierno azul como una Madonna de la Escarcha. Me parece apropiado arrodillarme y la vista es buena.
Sí que hace milagros pero son de tipo físico y ordenados a dedo por ella a las regiones inferiores. Va entre los pobres con todo tipo de bálsamo negligente de toda recompensa. Se viste de azul, me dice, para que sepan que es una santa y que es santo catar las aguas de tantos pozos sin probar.
Me he puesto celosa por supuesto. He castigado sus buenos actos con alguna beneficencia mía. Esa no es la solución, no puedo atraparla copiándola, no puedo dibujarla con un molde prestado. Ella es todas las cosas que una amante debe ser y otras cuantas cosas que una amante no debiera. ¿Clasificarla poniéndola en su sitio? No es una mariposa. Yo no practico lucha libre. Ella no es un blanco. Yo no soy un revólver. ¿Que les diga qué es? No es el lote nro. 27 y yo no soy de fanfarronear.
Estuvimos junto al mar ayer y el mar estaba pesado de sal así que nuestro cabello estaba trenzado con ella. Había sal en nuestras manos y en nuestras heridas de cuando habíamos estado peleando. 'No me lastimes' dije y me desabotoné la camisa para que pudiera mirar mis pechos si quería. 'No soy una santa' dijo ella y era verdad, como es verdad que nuestros pies son del mismo tamaño. Las rocas eran azul reptil y el cielo que se balanceaba en la cima de los riscos era azul diáfano. Picasso me hizo ponerme su jersey y tomar té cargado de una petaca de los años '50.
'Es invierno' dijo. 'Vamos'.
Y nos fuimos, dejando el verano atrás, dejando un sendero de huellas de dos en dos en cuatros idénticos. Creo que nadie después habría podido decir cuáles eran de quién y aunque hubieran podido no habrían quedado rastros a la mañana siguiente.

¿Qué hacen las lesbianas en la cama?


Bajo las sábanas el mundo sensacionalista de lujuria y vicio es útil sólo en tanto Picasso puede limpiar sus pinceles en él. Bajo las sábanas practicamos Montparnasse, es decir que Picasso propone pintarme pero en vez de eso hacemos el amor.
Nos conocimos en la Escuela de Arte en un corredor lustroso. Ella vino hacia mí tan rápido que el linóleo se disolvió bajo sus pies. Yo pensé, 'Una mujer que puede hacer eso con el hule ciertamente puede hacer algo por mí'. Yo di el primer paso. La tomé de la cola de su cabello como un héroe atrapa a un caballo desbocado. Ella quedó desconcertada. Cuando se dio vuelta besé su boca rubí y tomé una muestra de sus ojos azul mar. Estaba salada, bien conservada, bien hecha y curva como una ola. Pensé, 'Este es el lugar para hacer surf'.
Volvimos a su estudio, donde, naturalmente, había un pequeño caballete y una gran cama. 'Mi trabajo es lo primero', dijo. '¿Te molesta?' y sin esperar respuesta mezcló una acuarela ocre antes de tomarme como perro con mis pechos colgando sobre la almohada.
No tan rápido Picasso, yo también puedo desgreñarte como a un peón de granja, enrollarte como a una buena hoja de tabaco contra mis muslos. Puedo tomar esa garganta arrogante y cortarla de deseo. Puedo ponerte loca de ansias, provocarte como una mujerzuela en una cita.
Despacio ahora Picasso, donde la luz descendente cae al piso. Vení a yacer conmigo en luz machucada que deja parches oscuros sobre tu pecho. Te ves tubercular, tan fina y moteada, inmóvil ahora. Yo te levanté y te llevé a la cama polvorienta de maltrato. Encontré un diario bajo las sábanas que anunciaba racionamientos.
La chica del lienzo estaba enfurruñada. No había venido a que la pintaran. Yo ya lo sabía todo sobre vos, mi tigre despedazador, tan feroz, tan indócil. Pero la verdad es otra como siempre lo es. Lo que sostiene el pequeño espacio entre mis piernas no es tu artística lengua ni ninguna de las otras partes con las que juegas a voluntad sino el universo bajo las sábanas que hacemos juntas.
Estamos en nuestro iglú y no podría ser más confortable. Blanco sobre blanco sobre blanco sobre blanco. Sábana Picasso yo sábana. Quién está arriba depende de dónde uno está parado pero como estamos acostadas no importa. Qué esquimal que soy, rompiendo su hielo seductor y metiendo la mano para pescar. Cómo serpentea, se escurre, se retuerce para resistirme pero yo sé cómo ponerle una carnada y lo hago. Buena pesca, uno en cada mano y uno en mi boca. Impresionante para una tarde de invierno y la estufa que se apagó y el alquiler por pagar. Estamos calentitas y ricas y blancas. He disfrutado tanto mi visita.
'¿Vas a volver?' preguntó. Sí mañana, bajo las luces de la calle, bajo el tictac del reloj. Bajo mis obligaciones, mi historia, mis temores, este ahora. Este ahora efervescente, vertiginoso, que todo lo consume. No dejaré que el tiempo me mienta. No escucharé a voces muertas ni a dolor nonato. '¿Qué pasa si?' no tiene poder ante '¿Qué pasa si no?'. El no de vos es insoportable. Debo tenerte. Que parloteen, esos anti-románticos de ojos desdeñosos. El amor no es el aceite y yo no soy la máquina. El amor sos vos y aquí estoy yo. Ahora.

¿Naciste lesbiana?


Picasso es una madre improbable pero yo me debo a ella. Estamos unidas por el honor, unidas por el amor, unidas por cordones demasiado robustos para esas saludables tijeras de hospital. Ella me bautizó en su propia fuente y dijo, 'Yo te bautizo Safo'. La gente a menudo pregunta si somos madre e hija.
Yo podría decir que sí, podría decir que no, ambas afirmaciones serían fieles, como son fieles las lesbianas, por lo menos la una a la otra si no al mundo. La verdad no me es ajena pero me son muy incómodas las mentiras que me han acosado desde mi nacimiento. No es sorpresa que no siempre recordemos nuestro nombre.
Estoy orgullosa de ser la amante de Picasso a pesar de las miradas extrañas que nos lanzan cuando vamos de la mano por calles concurridas. 'Mami, ¿por qué nos mira fijo ese hombre?' dije cuando apenas tenía un mes de edad. 'No te preocupes cariño, no puede evitarlo, tiene algo mal en los ojos'.
Necesitamos más perros lazarillos. El mundo está lleno de gente ciega. No nos ven a Picasso y a mí dignificadas en nuestro amor. Ven a pervertidas, invertidas, lesbianas, homosexuales. Ven a fenómenos de circo y adoradoras de Satán, cazadoras de chicas y atracciones porno. Picasso dice que no saben cómo mirar un cuadro tampoco.

¿Naciste lesbiana?


Un hada con un tutú rosa vino hacia Picasso y le dijo, 'Te traigo noticias de gran alborozo. Vos sola sin nadie que te ayude vas a dar a luz a un juguete sexual que se las ingenia con las palabras. La llamarás Safo y será un dolor de culo para todos los hombres'.
'¿No ves que tengo un cuadro que terminar?' dijo Picasso.
'Tomate un descanso' dijo el hada. 'Hay más cosas en la vida que el Arte'.
'¿Adónde?' dijo Picasso, cuyo primer nombre no era María.
'Entre tus piernas' dijo Gabriel.
'Olvidate. ¿No sabés que pinto con mi clítoris?'
'Tomá, probá con un pincel', dijo el hada dándole uno gordo.
'Ya he tenido todos los pinceles que necesito', dijo Picasso.
'Demasiado tarde' dijo el hada. 'Aquí viene'.
Picasso dio un portazo en su estudio y corrió enfrente a la Facultad de Artes donde tenía que dar una clase. Estaba enojada así que su aliento quemaba el aire. Estaba enojada así que sus pies disolvían las delgadas baldosas de linóleo que ya habían sido refregadas hasta la ruina por generaciones de zapatones. No había nadie en el corredor o si la había no era nadie. Picasso no la reconoció, tenía sus ojos en la puerta y la puerta se veía lejos. A Picasso, corriendo por el pasillo limpio, súbitamente la hicieron tropezar, la tiraron malamente, el cabello se salió de su gloriosa cabeza. Le estaban arrancando el cuero cabelludo. La estaban asaltando. La detonaron con una larga mecha de sexo. Su cuerpo estaba a medio camino fuera de la ventana del tercer piso y había un demonio contra su boca. Un bebé rojo incandescente y agresivo que gritaba, 'Dame de comer, dame de comer ahora'.
Picasso la llevó a casa, ¿qué otra cosa podía hacer? La llevó a casa para enderezarla y la puso pubis para arriba. Se apareó con esta criatura a la que había dado a luz y comenzó a sentir que tal vez los dioses griegos sabían una cosa o dos. Carne de su carne, se la cogió.
Después se quedaron calladas porque Safo no había aprendido un lenguaje. Todavía era dos manos ávidas y una boca abierta. Latía como un motor fuera de borda, era tan sofisticada como un sandwich de jamón. No tenía nada que ofrecer más que a sí misma, y Picasso, que creía que ya lo había visto todo, sonrió como un niño y se enamoró.

¿Por qué odiás a los hombres?


Aquí viene Safo, chamuscando los libros de historia con lenguas de fuego. Qué importa la poesía, sentí la erección. Oh sí, las mujeres tienen erecciones, hoy mi cuerpo está rígido de sexo. Cuando veo una palabra rehén de los hombres tengo que rescatarla. Dulce temblorosa palabra, encerrada en una torre, cansada de tu Príncipe que se viene y se viene. Te escalaré y descubriré que el tamaño no importa especialmente cuando hablamos de pulgadas.
Me gusta ser un héroe, me gusta volver a mi isla llena de muchachas que llevan una red de palabras prohibidas para ellas. Pobres muchachas, están encerradas fuera de sus palabras tal como las palabras están encerradas en significado. Hay tanto encierro en el Continente pero aquí las puertas están siempre abiertas.
Quedate adentro, no camines por las calles, poné barrotes en las ventanas, mantene la boca cerrada, mantene las piernas juntas, colgate la cartera en torno al cuello, no lleves cosas de valor, no mires, no hables con extraños, no te arriesgues, no lo intentes. Él quiere decir ella excepto cuando quiere decir los Hombres. Este es un Club Privado.
Está bien muchachos, éste también. Esta deliciosa isla no reconocida donde estamos desnudas unas con otras. El bote que nos trae aquí se quebrará bajo el peso de ustedes. Este es un territorio que no pueden invadir. Yacemos en la cama, Picasso y yo, escuchando el terrible llanto a gritos de Salame. Salame es un artista hombre que quiere ser lesbiana.
'Les pagaré el doble del alquiler' exclama, manoseando su billetera grasienta.
'Las pintaré para la posteridad. Amo a las mujeres, ¿no saben? Ay Dios cómo quisiera ser mujer, flaca como una hostia como ustedes, podría abarcarlas con una mano'. Eructa.
Picasso no está impresionada. Dice, 'El mundo está lleno de heterosexuales, andá y buscate uno, media docena, tragátelos como ostras, pero andate'.
'Oh, azotame' dice Salame humedeciéndose.
Ya conocemos la rutina. En media hora se pondrá violento, y cuando nos haya amenazado lo suficiente irá a algún antro y mirará a dos chicas por el precio de un bife.
Ni bien se fue lo olvidamos por completo. Haciendo el amor hicimos un diccionario de palabras prohibidas. Somos palabras, oraciones, historias, libros. Vos sos mi Nuevo Testamento. Cada una es un evangelio para la otra, yo soy tu anunciación, tu revelación. Vos sos mi San Marcos, el león alado a tus pies. Te poseeré, a vos y al león también, corcovearé debajo tuyo hasta que aprendas a ensillarme. No me claves esas espuelas muy fuerte. No es tan sencillo este amor lexográfico. Cuando me hayas hundido hasta el fondo yo te minaré a cambio y seremos maridos la una para la otra así como esposas.
Te digo algo, Salame, una mujer puede ponerse dura y hacerlo toda la noche y cuando no es preciso que esté parada sabe cómo girar a un lado. Puede hacerlo como sea y su amante siempre acaba. No hay lesbianas frígidas, pensá en eso.
En esta isla donde vivimos, guardando lo que no contamos, hemos hallado la infinita variedad de la Mujer. En el Continente la Mujer está extinta en su mayor parte, salvo bajo un par de formas obvias. Todavía se la cultiva como variedad conveniente, pero no se la halla en estado salvaje por ninguna parte.
Salame odia oírnos coger. Aporrea la pared como un fanático en una orgía. 'Andate a casa' le decimos, pero no se va. Prefiere quedarse apoyado contra el zócalo quejándose de que no lo dejamos pintar. El verdadero problema es que hemos rescatado una palabra no permitida a nuestra especie.
Él la oye golpeteando a través de la pared día y noche. La huele en nuestra ropa y la ve embadurnada en nuestras caras. Somos felices Picasso y yo. Felices.

¿No sentís que falta algo?


Pensé que había perdido a Picasso. Pensé que la forma brillante que moldea mis días me había dejado. Estaba borrosa en los bordes, líquida de incertidumbre. Las tensas líneas del amor se aflojaron. Me sentí desenrollarme hacia atrás, alejándome de ella. ¿Se cortaría la hebra cada vez más delgada?
Por siete años ella y yo habíamos estado enamoradas. Con amor de amantes, amor de madre e hija. Amor de marido y mujer. Amor de amigos. Yo había sido todo eso para ella y ella había sido todo eso para mí. Lo que éramos lo éramos en partes iguales, y almas gemelas la una para la otra. Nos gusta representar papeles pero sabemos quiénes somos. Vos sos la belleza para mí, Picasso. No sólo la belleza sensual que agrada a la vista sino también la belleza artística que la desafía. A veces sos fea en tu belleza, magníficamente fea, y me asustás con toda razón.
No te dije esto ayer ni anteayer. La costumbre me había silenciado como suele hacerlo la costumbre. Tan habituada a una cosa que no hace falta hablar de ella, tan bien conocida la acción que no hace falta describirla. Pero yo sé que la expresión es libertad, que no es lo mismo que libertad de expresión. No tengo derecho a decir lo que quiero cuando quiero, pero tengo el don de las palabras con el cual bendecirte. Bendita seas Picasso. Bendita seas por tu cuerpo derecho como una torre. Vos sos el punto sobresaliente que me guía por las calles de lo cotidiano. Vos me conducís más allá de las casitas hacia la iglesia en la cual rendimos culto. Yo te rindo culto porque sos digna de alabanza. Bendita seas Picasso por tus hábiles manos que llevan la pintura al lienzo nonato. Tus dedos estaban rojos cuando me cogiste y mi cuerpo quedó con franjas de alegría. Extraño las riquezas de nuestra pasión igual que extraño la ternura diaria de elegirte. Elegirte por sobre todas las demás, mi perla de gran precio.
Mis sentimientos por vos son bíblicos: es decir son intensos, precipitados, arrogantes, arriesgados y despreocupados por los modos del mundo. Ostento mis heridas sangrantes, enloquezco con mi certeza. El Reino de los Cielos está dentro de vos, Picasso. Bendita seas.
Hay algo que falta y sos vos. Tu ropa se fue ayer, tu caballete estaba empacado chato y silencioso contra la pared. Cuando me levanté y dejé nuestra cama deshecha había olor a café en la casa pero no había olor a vos. Me miré en el espejo y supe quién tenía la culpa. ¿Por qué tomar la cosa perfecta y hacerla pedazos? Algunos bienes que se estrellan no se pueden remplazar.
Ha sido difícil este último año. El amor es difícil. El amor se hace más difícil lo cual no es lo mismo que decir que se hace más difícil amar. Vos no sos difícil de amar. Vos sos difícil de amar bien. Tus parámetros son altos, no te conformás con la salida fácil y por eso es que enfilaste para la puerta. Si soy honesta he de admitir que siempre he querido evitar el amor. Sí denme romance, denme sexo, denme peleas, denme todas las partes del amor pero no la palabra simple y sola que es tan compleja y que exige lo mejor de mí esta hora este minuto este por siempre.
Picasso no pinta el mismo cuadro dos veces. Ella dice desarrollarse o morir. No dejará que el amor de ayer baste para hoy. Lo hace nuevo, vuelve a mezclar sus colores y extiende su lienzo hasta que éste suspira. Mi madre se alegró al enterarse de que nos habíamos separado. Dijo 'Ahora puedes volver al Continente. Enviaré a Faetón a buscarte'. Faetón tiene un pequeño negocio llamado LESBIANAS TOURS. Con su lancha a motor da vueltas y vueltas en torno a la isla, justo al borde de la zona de exclusión de una milla. Le señala famosas lesbianas a los turistas que siempre dicen, '¡Pero si es tan atractiva!' o '¡Es tan fea!'.
'Sí', dice Faetón, '¿Y saben qué? Están todas enamoradas de mí'. Un turista sacude la cabeza como si fuera una caja de colecta por una buena causa. '¿No se lo podés preguntar a alguna?' dice. 'Les puedo preguntar cualquier cosa' dice Faetón que nunca espera a escuchar la respuesta.

¿Por qué te acostás con chicas?


Picasso me ha amado por cincuenta años y todavía me ama. Pasamos por el túnel de carbón donde el sol dejó de salir. Ya no nos vestimos de gris.
Aquel día que les conté tomé mi abrigo y seguí sus huellas a través del hielo. A medida que caminaba el mundo se congelaba detrás de ella. Para mí no había nada a lo que regresar, si fracasaba, fracasaba sola. La desesperación hizo que estuviera muy oscuro para ver, tuve que viajar por radar, rastreando su tibieza delante de mí. Ahora está de moda decir que cualquier error es cometido por ambas. Eso no siempre es verdad. Una persona puede fácilmente matar a otra.

Colgate de mí, querida, como rubíes en torno a mi cuello. Deslizate por mi dedo como un anillo. Dame tu rosa para mi ojal. Dejame hojearte antes de leerte en voz alta.
Picasso calienta mi corazón helado en el horno de su vientre. Su vientre está atizado al rojo vivo con amor de mí. He aprendido a alimentarla cada día, a llenarla de combustible que encuentro con gusto. He abierto los almacenes del amor. En el Continente te enseñan a guardar para los días de lluvia. La verdad es que al amor no hace falta guardarlo. Es fresco o no es. Nosotras somos frescas y copiosas. Ella es mi cosecha y yo la suya. Ella me siembra y me cosecha, caemos una en el regazo de la otra. Sus mares están rellenos de peces para mi caña. He pescado en ella una y otra vez.
Hoy ella está pintando. El cuarto está naranja de esfuerzo. Hoy ella está pintando y yo he escrito esto.

Winterson, Jeanette. The world and other places. Londres, Vintage,1999. Traducido por María Inés Castagnino para la cátedra de Literatura Inglesa, FFyL, UBA, año 2000.

http://www.zapatosrojos.com.ar/pdg/Narrativa/Narrativa%20-%20Jeanette%20Winterson.htm

lunes, noviembre 10, 2008

Un suplemento recomendado


Hola Lectoras aquí les dejo el link del suplemento "SOY" del diario Página 12.

Interesante, actual y sobre todo bien variadito!!!
Visítenlo no se lo pueden perderrrr!!!!

¿Por que las lesbianas parecen invisibles?
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/index-2008-08-29.html

Esta es una de las tapas realmente muy buena!!! (si se fijan bien en la portada hay una flechita que las llevará a números anteriores o posteriores)


Bueno no tienen más que navegar y disfrutar!

Saluditos


lunes, noviembre 03, 2008

La pregunta

Luego de una mañana agitada de trámites y mandados, lo único que pretendía era llegar de una vez a casa, sacarme la ropa y los zapatos y descansar del bullicio, los bocinazos y parloteo de la gente que se queja como un bandoneón arrabalero. Pero la mañana no terminaba allí, todavía me quedaba una instancia de lo más pesada, esperar colectivo por interminables minutos.

En la parada de colectivo es inevitable encontrarse con alguien, que por aburrimiento se pondrá a charlar. Y así fue nomás, por esas cosas del destino, por casualidad o simplemente por coincidencia se me arrimó una vecina de un barrio en el que alguna vez viví.

Una no tiene más intimidad que la de haber compartido la misma manzana del barrio. haberse cruzado algunas cuantas veces en la verdulería e intercambiar diálogos del estado del tiempo, los precios de las verduras y lo nutritivas que son las acelgas. Diálogos inconsistentes, banales, que tienen algunas mujeres dentro de la rutina cotidiana de la casa, las criaturas y el marido fofo. Pura magia pueblerina que convierte a personas totalmente extrañas en casi familiares.

En continuidad con esas costumbres que no quitan ni ponen nada al currículum vitae de las personas en cuestión, me dispuse a soportar el cuestionario de rigor.

-¿Cómo estas? ¿Tu familia bien?, ¿tu mamá? ¿Tanto tiempo que no te veía? ¿En que barrio vivís ahora?-

Con rigurosidad y pocos detalles contesté cada pregunta, a la espera de la de siempre. Es inevitable, todas quieren saber lo mismo, si una ha sido capaz de conformar una familia y desde luego, lo más importante, si una ha sido capaz de conseguir un "hombre". Si esto es así, se pasará a integrar el equipo de las casadas triunfantes y si no, el de las sospechadas perdedoras. "Por algo ha de ser que esta está sola" "a esta no se lo conoce nada, en que andará" mastican entre dientes mientras intentan clasificar a la cuestionada, que en este caso vendría a ser yo.

Siguió con las preguntas periféricas para ir acercándose al punto, a lo que en realidad quería que le contestara.

-¿Tus sobrinos deben estar grandes?...

Luego de mi "¡puf! Enormes!" el silencio fue rompiéndose con el sonido imaginario del un rulo de tambor de esos que hacen en el circo los creadores de clima ante la pirueta más peligrosa del equilibrista.

Se viene, me dije, preparando mi lengua para pegarle el latigazo.

- ¿Y vos? ¿No tenés chicos? ¿Te quedaste solita?- Dijo, con ojos brillantes maliciosos, expectantes como un ave de rapiña a punto de cazar a la indefensa presa acorralada.

La Sra. curiosa sentía la necesidad de escuchar la respuesta que en otras épocas yo le hubiera dado. Que estaba sola, resignada y fracasada. En pocas palabra, solterona, cuarentona, sin hijos, sin marido, a lo sumo, con un perro me ladre.

Mientras preparaba la respuesta imaginaba la típica escena de las películas del oeste en el instante en que el pistolero mal herido con sus ultimas fuerzas desenfunda apunta y tambaleando dispara.

- ¡No!- respondí.

- ¡No! - afirmé altiva, orgullosa. - ¡Yo no estoy sola!- mirándola directamente a los ojos, escudriñando sus gestos, fotografiando el momento, que por desgracia, no podía compartir con nadie más.

-Yo hace siete años que estoy en pareja- le dije.

-Ah! - respondió la doña con un gesto de sorpresa, que no sería el último.

- Estoy en pareja con una chica, con una mujer, Soy lesbiana y la verdad es que soy muy feliz con mi novia -

La boca de la doña quedó entreabierta y parecía no poder cerrarse, como si un hueso de dinosaurio le hubiera trabado la mandíbula. Aún así, trataba de balbucear una respuesta intrascendente como su propia vida.

Seguí muy suelta de lengua diciéndole: -Estamos esperando que salga la unión civil en la provincia de Santa Fe así nos podemos casar y conformar nuestra familia. Queremos tener una hija, tal vez el año que viene comencemos los trámites para la inseminación. Estamos muy ansiosas de ser madres.-

En ese instante la Sra. que tanto interés tenía en saber de mi, dejó de interesarse y se corrió unos metros, supongo que por las dudas.

El ave rapaz perdió interés en la presa porque al parecer era más grande de lo que su pequeño pico podía imbuir.

Luego de un rato de silencio llegó el esperado colectivo al que me subí triunfante.

Desde la ventanilla saludé a la señora con mi mano y con una sonrisa, como una nena que saluda a cualquiera cuando da vueltas en una calesita, contenta por haber hecho un humilde aporte a la visibilidad lésbica. Feliz por haberme mostrado tal cual soy y sin más mentiras. Orgullosa de mi lengua que ya puede pronunciarse ante cualquiera como siempre debería haber sido.

Aliviada, emprendí el regreso a mi hogar al encuentro con la mujer de mi vida, a disfrutar del espacio que supimos construir coronadas de gloria y laureles amén.

martes, mayo 13, 2008

PAGINA 12 ENLEB

Aquí hay más para leer sobre el encuentro de lesbianas!!!


http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-56-2008-05-09.html

lunes, mayo 05, 2008

Encuentro Nacional de Mujeres Lesbianas y Bisexuales Rosario 2008

Estuvimos en el primer Encuentro de Mujeres lesbianas y bisexuales de Argentina.
Aquí algunas fotos, ya vendrán los relatos de la jornada.









domingo, abril 27, 2008

Rosario es Lesbiana!

Mujeres Argentinas se viene, nomás, el encuentro de lesbianas y bisexuales.

Llegó la hora de sacarse los disfraces, o de ponérselos, como más les guste con tal de que no se pierdan la oportunidad de asistir al primer encuentro Nacional de mujeres lesbianas y bisexuales los días 3 y 4 de mayo en la ciudad de Rosario.

Podremos encontrarnos con cientos de chicas lesbianas, o que andan con ganas de probar o con las que van y vienen que, entre nosotras, siempre son!

Ya no hay excusas, hay que dejar el miedo atrás y aparecer. Andar por las calles de la hermosa ciudad Santafesina y mostrar que no somos pocas, que, las muchas mas que dos, podemos hacer lindo lío y disfrutar de dos días a pleno lesbos en la piel.

Nos encontraremos pues!!!

Aquí está toda la información al respecto.

http://www.encuentrolb.com.ar

domingo, diciembre 02, 2007

Ciega, sorda, muda

“che vos le dijiste a fulanita que yo soy lesbiana? Porque yo no le dije nada”….

Así arranca la cosa…¿vos hablaste? ¿Cómo te atrevés a hablar de mí?

¿Con que autoridad?, “…yo pensé que eras mi amiga, que podías guardar un secreto…”

“…Mi vida es privada yo se lo digo a quien considero…”

“…Me parece de jodida que andes diciendo cosas de mi intimidad…”

Verdad a medias, tal vez nunca se haya abierto la boca para decir fulanita o menganita es lesbiana, solo se juzga por portación de antecedentes.

En la ciudad en la que vivo todo se sabe hasta lo que no se sabe.

En realidad decir “fulanita” es lesbiana, “sultanita, menganita” parece que también, son todos supuestos que no son injurias, ni mentiras, son supuestos fácilmente desmentibles, fácilmente realizables.

Cómo se tejen estos supuestos se tejen otros idénticos en relación a las relaciones heterosexuales pero que siempre guardan algún resquemor de escándalo, por ejemplo que fulanita que era novia de menganito sale ahora con el mejor amigo de él.

La cuestión de los dimes y diretes siempre, inevitablemente, está en relación al escándalo a aquello que “no debe decirse” y que por puro placer se dice y se divulga. Esto está en manos, mejor dicho en bocas, de los que hacen al entorno de quien comete la supuesta infracción.

Para bien o para mal ese entorno dice y ese decir corre como pólvora.

El caso del que me voy a ocupar no es precisamente el “del entorno que dice”, porque es como pretender hacer entrar el mar en un balde.

“El entorno que dice” es como la tierra, sea como sea, entra por las hendijas, y las partículas de información que andan por el aire de la ciudad llegan hasta distintos oídos y se acumulan, sean ciertas, semi-ciertas o inciertas del todo están tan presentes como los elementos de la naturaleza que nos permiten vivir.

Por otra parte “el entorno que dice” dice, el la mayoría de los casos, sobre bases ciertas.

La militante lésbica, que no sólo hace pública su vida de lesbiana y vive de manera relajada y ciertamente feliz su sexualidad, se convierte automáticamente, para el resto de las lesbianas ocultas, en una amenaza latente y constante en el centro de los cuestionamientos y sospechas de ser quien divulga a boca de jarro quienes son las otras lesbianas.

Lejos quedan, para estas épocas, los cuestionamientos de todo el resto de la sociedad porque esa sociedad ese “entorno que dice” ya se acostumbro (de buena o mala manera) a la disidencia sexual y porque fundamentalmente con la palabra y la voz se rompió el secreto y ya no tiene gracia hablar de una situación libremente expresada por quien la vive.

El problema gira ahora en torno de “las lesbianas que no dicen” no dicen con su voz y con su palabra porque con su cuerpos, con sus miradas, con sus gestos, con su caminar, con su accionar, con su respirar, con su vivir, a gritos expresan su lesbiandad.

Exudan disidencia. A cuadras se puede ver que no son hétero aunque se disfracen de señoras casadas con hijos y esposo amoroso, domingos de misa y cumpleaños de quince, nada les borra del cuerpo el mensaje impreso desde su propio deseo por otra mujer la potencial o concreta lesbiandad en la que están inmersas.

Sus bocas permanecerán cerradas por años tal vez por toda su triste existencia pero sus cuerpos, hasta el último de sus poros, dirá a gritos sus deseos.

Ellas necesitarán poner entonces la denuncia de sus células en bocas de otras.

Ellas, las silenciosas, las ocultadoras, las maquilladas, las serias y heteromentirosas encontrarán en blanco perfecto para huir de una realidad que las atropellas, las enmudece y las ensordece.

Así las militantes expuestas, las que pretendemos dar pelea a la discriminación y a la exclusión, las que creemos que poniéndole el cuerpo al sistema lograremos igualarnos en derechos nos convertimos en una amenaza terrible para las lesbianas ocultas.

Somos una latente perturbación para las otras lesbianas que viven al filo de la realidad

Somos sus enemigas, somos las delatoras, somos las buchonas.

A la vez en esa esquizofrenia casi incomprensible, para quienes vivimos despojadas ya de tanta paranoia, las chicas ocultas, buscan encontrarse con nuestro discurso, buscan estar cerca oírnos, discutirnos, cuestionarnos pero estar cerca, desde luego en la comodidad de algún oculto espacio para que no las vayan a confundir.

A las filas de cuestionamientos y complicaciones que se tienen ya por el solo hecho de ser lesbiana en un mundo héterosexualizado debemos sumarle el cuestionamiento y juzgamiento de nuestras propias compañeras. Se cruzan de vereda y nos señalan, acusadoras, por ser visibles, por ser militantes aunque en el fondo sea simplemente por ser atrevidas y vivir felices.

De alguna manera se dividen las mismas aguas y encontramos más enemigas adentro que afuera. Encontramos más soledad en compañía de nuestras supuestamente pares que con quienes hasta hace poco nos querían borrar de la faz de la tierra.

Nos desencontramos con quienes sienten lo mismo que nosotras.

sábado, octubre 27, 2007

En el diario no hablaban de ti ni de mi

“…Hoy amor, como siempre
el diario no hablaba de ti, ni de mí…”

(Eclipse de mar - Joaquín Sabina)


Hoy amor igual que ayer, como siempre,

busco entre las páginas de los diarios

noticias del amor entre mujeres.

¿Podrá ser una noticia el amor en estos días?

¿Y el amor entre mujeres?

Igualmente con esta obstinada

e inocente costumbre de buscar

me hundo entre las letras

que nada dicen de vos ni de mí.

¡Que ocurrencia la mía!

¿Quién podría publicar una noticia

que no contenga sangre,

que no provoque miedo

y que por el contrario vislumbre la posibilidad

de una vida llena de lindos días?

Me imagino titulares con grandes letras

en la portada de los diarios

“mujeres que se aman viven felices”.

“Mujeres enamoradas construyen un hogar colmado de esperanzas”. “mujeres felices se atreven a soñar”

Sería bueno leer titulares así en estos días tan llenos de miseria, tristeza y humedad.

Hoy amor igual que ayer como siempre,

nadie cuenta nuestras historias,

nadie habla de mesas con manteles coloridos,

de camas dobles en las que dos mujeres se acarician hasta llorar de placer y de emoción,

de paredes con cuadritos que encierran

los rostros luminosos de dos chicas,

que con ojos entrecerrados por la risa,

se burlan de los que nada cuentan en los diarios.

Hoy amor igual que ayer como siempre,

Como hace siglos, busco que alguien diga

que vos y yo y otras tantas existimos.

Hoy amor no hay finales felices,

porque la felicidad no se encuentra

a la vuelta de la esquina,

porque se reseca la garganta de tanto grito inútil,

porque el silencio se ha instalado en las bocas de tantas mujeres que viven en secreto.

Ha de ser por eso que los diarios nada dicen

de vos ni de mi, ni de las otras que andan por ahí.

Hoy amor igual que ayer, como siempre,

busco entre las páginas de los diarios

noticias del amor entre mujeres.

Hoy amor igual que ayer,

como siempre en el diario no hablaban de ti ni de mí.

Porque las noticias no cuentan historias de mujeres

y mucho menos de lesbianas.


Gal.

lunes, julio 02, 2007

Ser o no ser ¿?


Aún estoy tratando de contestarme una pregunta. Una pregunta que nadie, más que yo, se ha atrevido a hacerme, ¿por qué soy lesbiana?

Creo que hay causas en la historia personal que van marcando el camino de las elecciones. Al menos eso es lo que me ha dicho mi psicóloga y por ahora me cierra

Lo cierto es que tenía muy claro que “no quería ser”.

No quería ser madre, no quería ser esposa, no quería ser una mujer domesticada, no quería dedicarle la vida a ningún hombre, ni a Dios, (aunque en alguna época lo pensaba, pero era una fantasía…un convento lleno de bellas monjas para mi solita.)

Yo quería ser una mujer intelectual. Dedicarme a una profesión (aunque aún hoy no sepa cual). Quería vivir sola en un pequeño departamento con ventanas a la calle por donde entrara el sol de la mañana, y como decía Celeste Carballo “tomarme unos mates y regar las plantas”.Soñaba con tener muchos amigos y amigas y tener una vida social muy activa. Viajar mucho, conocer gente nueva todo el tiempo, escribir, sacar fotos, andar en bicicleta. Quería algo que me hiciera brillar. Ser hermosa y admirada por mi talento.

Eso quería y hasta allí la elección del estado civil apropiado para tales fines era “ser soltera”. No tardaron mis “tías solteras” en desilusionarme y hacerme saber que luego de un tiempo de ser soltera una mujer se convierte en solterona y eso sonaba feo. Aunque yo no me pensaba solterona yo me pensaba intelectualmente activa y eso a me hacía sentir joven. Por el contrario imaginarme ama de casa envejecida y acompañando a un hombre que no hiciera más que escuchar fútbol por la radio mientras iba de mi brazo, un domingo por la tarde, me provocaba una angustia dolorosa.

Viví toda mi adolescencia y buena parte de mi adultez (si es que ese estado se realizó en mi) dentro de mi casa leyendo y mirando televisión, escuchando radio, escuchando buena música, viendo películas extrañas, yendo sola al cine y “autocomplaciéndome” en todo lo que pude. Evitando así cualquier contacto con el sexo opuesto, demasiado opuestopara mi gusto. No era tan necesario mantenerme encerrada, mi físico no ayudaba y mis conceptos intelectuales espantaban al más guapo. Pero, por las dudas, yo seguía encerrada además todo el afuera era irrelevante, mediocre y aburrido, casi tanto como en estas épocas, la idiotez de la gente de mi edad era suprema, las chicas solo hablaban de salir con chicos y se la pasaban arreglándose para gustar a los hombres. Las pobres chicas sin proyectos que en breve se convertirían en madres y esposas no querían juntarse conmigo. Los chicos eran unos tontos con los que no se podía hablar de ningún tema interesante así que para que socializar en tales términos.

Podría decir que yo era una chica solitaria y que de vez en vez encontraba alguna que otra compañera con la que podía compartir mis extraños gustos, pero duraba hasta que la chica conocía a un chico. Como la historia se repetía y se repetía yo optaba por charlar con gente adulta, que muchas veces me halagaba por mi madurez.

De allí a ser lesbiana, al parecer, no estaba muy lejos. Permanecer sola, sin dejarme arrastrar por la vorágine de la norma social ya había sido todo un logro. Permanecer virgen y sin intenciones de cambiar de estado preocupaba a algunas personas de mi entorno que no dudaban en armarme citas con algún conocido soltero y codiciado, a los que, desde luego, no les daba ni la hora. Era en esos momentos fatales que surgía la preguntita ¿che vos no serás…? Mmm no te gustarán las mujeres no?, vos sos rara ... afirmando que algo extraño pasaba conmigo.

Rara era, desde luego no había que ser demasiado observador para darse cuenta que no era como el resto de las chicas de mi edad. No era rara por tener tres ojos o cinco brazos, el prototipo cuasi humano se veía bastante intacto. La rareza consistía en “no ser” lo que debía ser para el momento y el entorno que lo demandaba.

¿Si me gustaban las mujeres? bueno eso era algo que no podía responder a la ligera.Debía pensar un poco en ese termino. Gustarme las mujeres, me gustaban al menos los primeros años de mi infancia me gustaba mi mamá, mi abuela, alguna que otra tía, mi señorita de primer grado, me gustaba que me acariciaran y me abrazaran que me hicieran halagos que me llevaran de la mano a la plaza, que me llevaran de compras y que me dijeran que era hermosa y lo más importante de sus vidas. Si eso era que me gustaran las mujeres!?.. Me gustaban, me gustaba que me amaran y que me cuidaran y sobre todo que estuvieran todo el tiempo conmigo.

Pensando un poco más lejos de la relación filial y amorosa ¿me había gustado alguna mujer que no fuera de mi familia? Y cómo me había gustado sin que mediara una relación afectiva? ¿Ser lesbiana era solo gustar de una mujer? ¿Era sentirse cerca de una mujer aunque esa mujer estuviera muy lejos? ¿Era sentirse feliz con una mujer? Hasta cierto momento de mi vida la palabra “deseo” no existía en mi lenguaje o no se atrevía a brotar en mi lengua y en mi cuerpo mucho menos en relación a una mujer.

¿Cuál fue entonces el indicador de mi “ser lesbiana”? …los años me fueron demostrando que desde siempre mi inclinación hacia ciertas mujeres fue más que un gusto, un placer. Entender el placer por estar entre o con mujeres llevó mucho tiempo (aún esta en proceso), entender el por qué del placer llevó otros muchos, muchos procesos aún en pleno desarrollo

La cuestión es que del escapar compulsivamente de ser heterosexual a ser lesbiana hubo un buen tiempo de espera y maduración. De buscarme a encontrarme hubo mucho camino recorrido, mucha búsqueda y muchas preguntas.

¿Por qué se me ocurrió ser lesbiana teniendo en cuenta que el solo hecho de no ser heterosexual implicaba un conflicto. Sabiendo que el camino sería difícil, a contramano. A sabiendas que este camino sería doloroso y sobre todo silencioso, muy silencioso o mejor dicho silenciado?.

Mas allá del gran temor a ser aquello de lo que no tenía noticias, ni referencias, más que comparaciones con mujeres feas, masculinizadas y silenciosas de las que casi nadie quería hablar, yo avanzaba, obstinada, en tinieblas, a tientas por los recovecos de mi cuerpo, buscando y buscando las respuestas. No había mucho que responderme a mi misma, tal vez los interrogantes eran ajenos, no míos, yo sabía lo que “no quería ser” esa era la respuesta más puntual y lo que quería ser era algo prohibido, oculto, feo, enfermo y que no debía ser. Aún así yo sabía lo que “no quería ser”.

Más que una ocurrencia, entonces, podría concluir que “no ser” era una certeza ciega y terca pero una certeza que desactivaba lo que se me imponía. Era una forma de tomar grandes riesgos, desafiar a la mayoría, discutirle a la vida pre fabricada y determinada por otros. Era pelear contra un sistema enorme e invisible del cual mi pequeña cabeza no conocía nisiquiera la forma, pero con seguridad, monstruoso y no querido.

No pertenecer al montón, que no se cuestionaba nada, me daba esperanzas y tiempo para buscar dentro de mí y acertar que no estaba equivocada en mi rebeldía y sobre todo que el camino, por enmarañado que se presentara, guardaba un sitio de luz para mi.

Las palabras adecuadas

Como todos los 8 de marzo, sufro una especie de dolor de estómago, pero que no se aloja unicamente en el estómago físico, se adentra en algún lugar del cuerpo que me revuelve las tripas de las ganas y las certezas.

Los homenajes vacíos, a señoras que andan por la vida, las palabritas solidarias, las florcitas baratas, las promociones por el día "d", los politiquitos que aprovechan la ocasión para prometer sus mierditas oportunistas.
En fin el asco y la bronca me invaden, además, porque la mayoría de las señoras andan contentas con tamañas sonseras.
"Al menos se acuerdan de nosotras" dicen unas, otras resignadas dicen "bueno pero algo es algo" y las más se sienten como pimpollos de los jardines de los señores que las halagan por andar portando un útero que les es útil a sus fines.

En definitiva no es más que la política del violento, te martirizan 364 días y uno al año te hacen un regalito miserable.

Y el revoltijo se agudiza cuando intento compartir mis pensamientos con mis ¿pares? discutir y discutir, que esto no es más que mercantilizar un día de lucha, intentar que razonen que es un día de lucha por nuestra dignidad, es como explicar física cuántica a un simio bebe.

No son mis pares tontas ni ignorante, ni estúpidas, ni hacen todo esto porque quieren, son solo mujeres, mujeres que han consumido desde que nacieron este discursito de ser sirvientas y de ser mínimas expresiones de la costilla del señor dueño del planeta y sus criaturas, el hombre.

A mis pares aún les falta verse, desde luego, ¿en que momento se van a ver si nacen y mueren sirviendo a otros y otras?.

En fin creo que hay grandes mujeres que ven y dicen, de manera mucho más poética y sensata esto que trato de decir yo, mujeres que honran con sus letras la existencia y la lucha de quienes no nos permitimos claudicar.


OBRERAS DEL PLACER

En un creciente escenario de militarización, el Estado criminaliza el placer de las mujeres y autoriza la violencia contra nuestros cuerpos. El útero es el órgano confiscado. En la historia de los hombres y de dios, hemos sido capturadas en cuerpos para reproducir, para criar hijos, para servir, para agradar, para acatar. En el capitalismo, el placer es una mercancía, somos sirvientas del placer para los otros. La precarización laboral define el tiempo de la esclavitud sexual. La plusvalía para el capital, su ganancia emocional, es nuestro agotamiento corporal. La herida, el golpe, la ley, la moral, la mirada, el asesinato, la hoguera, la cárcel, el hambre, han sido los castigos por transgredir el principio de obediencia. El neoliberalismo nos alza como trofeo de la igualdad, con su sonrisa esperpéntica que acata y calla la pobreza que nos mata. La coerción y la restricción son las marcas de la desigualdad, que oferta comportamientos uniformes en las góndolas de la represión. Todo escenario de guerra nos degrada.

Somos las trabajadoras con cuerpos improductivos contra la explotación,

las obreras que hacemos de lo habitual la ocasión para el espasmo, para el filo del goce,

las artesanas que abandonan la pasividad para encender la intensidad del tiempo

las cautivas que destruyen las prisiones de la piel que nos niegan,

las historiadoras que trazan la desclasificación de los archivos seriales del erotismo,

las fabuladoras de pensar insatisfecho que siembran dudas, sospechas y discordia

las costureras de los hilos de rebeldía

las practicantes del arte del descalce y el intervalo que desorganiza el pacto de la mecánica machista

las constructoras que ensayan respuestas a la arquitectura de la violencia

las aventureras que experimentan formas de modificar la vida

las intrépidas que rompen la ortodoxia del placer genital

las terroristas que boicotean las lógicas patriarcales

las expropiadoras del excedente del trabajo, haciendo de la obligación una razón perecedera

las divorciadas de la matriz “femenina”, de los modelos de renuncia, abnegación y sacrificio extremo

las arqueólogas de una literatura de deriva, enterrada, provocadora, que altera el “orden natural” del silencio

la mano de obra desocupada para nuestra masturbación colectiva, para las nuevas formas de hacer sexo

las predicadoras que tienen pertenencias móviles, juegos indebidos, signos indescifrables

las cocineras que hornean presentes que hierven

Porque para las mujeres obreras del placer, el placer:

es la autodeterminación, es decir NO

es una pertinaz insistencia de vida,

es el mapa de los micropoderes posibles ,

es el fluido de la conciencia que busca el consentimiento,

es el orificio por el que escapan los sonidos de la ira,

es un agradable accidente que interrumpe el escandaloso paisaje de una vida apabullada por el acoso,

es un giro en la cuadrícula de la dominación patriarcal,

es la migración hacia el territorio inexplorado de las palabras,

es la sustitución del devenir vergüenza en devenir orgullo,

es el ejercicio diario de frustrar el diseño sumiso de las mujeres,

es la hendidura en la plana imaginería del consumo y el lucro,

es la estimulación intensa del cuerpo sin zonas rojas,

es una extrañeza en la geografía moral del cuerpo,

es la subversión de las jerarquías de poder,

es la discontinuidad con el testimonio de la penitencia,

es el desvío hacia una justicia sensible,

es la vibración nocturna en la oscilación del sueño,

es un invento ante el desgaste del discurso,

es la alteración de la coherencia del deseo,

es la distancia entre la satisfacción y el olvido.

Entre herencias de dictaduras y gritos de la tortura doméstica,

las mujeres estamos afilando la lengua…

fugitivas del desierto – lesbianas feministas

8 de marzo del 2007.

domingo, febrero 11, 2007

Dudas sobre la maternidad ¿?

Me causa mucha extrañeza oír a mujeres jóvenes angustiadas porque aún no han conseguido tener un hijo o hija. Desde luego yo ya ni me gasto en explicar el porque a mi edad no he sido madre aún y con ese “aún” pretenden dejar abierta la posibilidad de que en algún momento pueda serlo. Por estas épocas, un poco más vieja y más cansada, para no salirles con el tremendo argumento, digo que “aún” tengo tiempo para pensarlo. Puede parecer una cobarde actitud la mía pero en realidad es para que no me jodan.

Esta sensación de angustia que muchas mujeres sienten por la "no maternidad", tan incomprensible para mi, no ha de ser más que el machaque constante que se ha hecho sobre las mujeres durante siglos. No ser madre es automáticamente no ser nada, no ser mujer, no ser productiva, estar yerma, estar fuera. No ser madre es frenar el mecanismo infernal de este menudo parquecito de diversiones.

Tal parece que este mecanismo, llámese sistema, llámese cultura, se ha encargado de hacernos sentir, a todas las mujeres, unas infelices si no parimos, como si no fuéramos capaces de crear, parir y hacer obras inmensamente hermosas, inmensamente nuestras.

No dejo de pensar en que podría haber sucedido en este mundo, si por un instante las mujeres hubieran advertido la jugarreta del sistema y se hubieran dedicado a parirse ellas mismas, a concebir sus ganas y sus deseos sin involucrar a un/una tercera en discordia. A prodigarse tantas caricias y tantos cuidados, cómo lo hacen con sus recién nacidos, a ellas mismas.

¿Qué sería de este mundo si las mujeres fueran las paridoras de sus propias ganas de sus propios proyectos y sobre todo si se dedicaran a hacerse felices, ha hacerse comiditas nutritivas, a arroparse y cuidarse de todo mal?

¿Qué sería de este mundo si las mujeres decidiéramos ser nuestras propias dueñas, nuestra concepción y nuestra obra maestra?

jueves, enero 25, 2007

Madre hay una sola, menos mal!

Chubut Enero 2006

Macabro hallazgo

Convivió 2 años con su hija muerta en la cama

Una mujer de sesenta años fue internada en un neuropsiquiátrico de la ciudad de Comodoro Rivadavia luego de que la Policía comprobara que convivió durante dos años con el cadáver de su hija, que estaba momificado en una precaria vivienda del barrio Ceferino Namuncurá. La joven tenía 20 años se llamaba Susana.

Pobre Susanita antes de convertida en momia debe haber tenido que soportar la violencia y la locura de su madre.

Pobre niña que vida habrá tenido.

Imagino las muchas madres que se habrán espantado con los morbosos detalles, que jamás faltan en noticias así.

Imagino a muchos y muchas haciendo observaciones al respecto. De seguro lectores y lectoras guardaran unas pocas horas esta horrible información y a seguir “no hay que llorar que la vida es un carnaval…”

La gran mayoría de mujeres, que se espantan con estas noticias, no se dan por aludidas, no se sienten tocadas en su maternidad, se sienten ajenas y muy buenas, en comparación con la enferma mujer que acabó con la vida de su hija y la eternizó a su lado.

A lo largo de la historia y a cada segundo miles de madres “momifican” psicológicamente, de manera sutil y con todas las herramientas de la cultura, a niñas que luego serán madres.

De manera armoniosa, de manera natural y con la aseveración contundente e indiscutible de: “es por tu bien” se va filtrando por los cuerpos de las mujeres lo que se debe hacer.

Así tenemos hijas que permanecerán solteras eternamente, desde luego sin quererlo, para cuidar y hacerse cargo de sus padres hermanos y familiares.

Hijas que se casaran con hombres que no aman ni desean y se verán forzadas a soportar un matrimonio por motivo similares a los de la soltería.

Hijas convertidas en confidentes, amigas y psicólogas de sus madres, quienes cuentan con lujos de detalles, las tropelías cometidas por el tipo con el que noche a noche duermen tranquilas, convirtiendo a sus hijas en cómplices de la victimización de la madre santa.

Madres que visten a sus nenas con atuendo prostibulario y las venden al mejor postor, o las llevan a la tele o a castin de agencias de modelos.

Madres todopoderosas que ante el mínimo atisbo de lesbianismo de sus hijas desbaratan la jugada con el discursito de: “una vida normal es una vida feliz” y muestran que tan linda es la vida junto a un hombre y lo bien que le va a las mujeres “normales” y/o amenazan con enviarlas a pasar una temporada a un hospital psiquiátrico, porque, aseguran que sus hijas están enfermas y hay que curarlas.

Madres que repiten una y mil veces los rituales secretos de la felicidad simulada, madres que rezan, madres que obligan a abortar, madres que obligan a parir, madres que cierran sus ojos ante la inminente realidad de convivir con un violador, madres que obligan a vivir y permanecer en este mundo solo para que ellas no sufran.

Las madres de las madres de las madres han impuesto a sangre y fuego lo que a ellas les han impuesto a sangre y fuego, cualquier método es válido a los fines de evitar el goce pleno, la felicidad y la libertad de las mujeres

La imagen de una joven momificada y su madre desquiciada manteniendo a su hija muerta durante dos años dentro de su casa es solo el extremo, rodeado de detalles morbosos e inflado por la prensa, solo hay que mirar bien a nuestro alrededor, oír con atención los discursos de las mamis, navegar un poquito dentro de historias familiares y no tardará en aparecer, como una sombra desdibujada, la madre momificadora que con técnicas milenarias y no menos agresivas van convirtiendo a las niñas en objetos a merced de su amor maternal.

lunes, enero 22, 2007

Maternidad y omnipotencia

Vuelvo al tema de la maternidad porque es el tema eje en el psicoanálisis y en la vida cotidiana. Porque todas nacemos de madres, mujeres y ese vínculo, para bien o para mal, se convierte en indisoluble. Nadie se puede divorciar de su madre y hacerle un juicio por los estragos causados. Así se ha ido conformando una sociedad nacida de mujeres, educada y moldeada por mujeres. El discurso heteropatriarcal ha sido transferido mayoritariamente por mujeres en el marco del cotidiano y cálido seno hogareño.

Las mujeres estamos marcadas por el omnipresente mandato maternal, se nos ha metido muy dentro del lenguaje, de la piel y de nuestras mentes.
La sociedad mira con ojos alucinados a las madres, la venera, la idolatra.
La maternidad vuelve a las mujeres más bellas más luminosas, más jóvenes, más santas, desde luego porque la maternidad vendría a justificar el soberano revolcón que las mujeres tuvieron exactamente nueve meses antes de convertirse en esa magnifica figura digna de adoración y respeto. La enorme panza vendría a ser el árbol que tapa el bosque de lujuria, la noche de sexo, gemidos, eyaculaciones, contorciones placer y sudor que dan origen a la criatura.

Las madres son omnipotentes, soberbias e indiscutibles. Cómo para no serlo! han tenido el poder de crear un ser humano, lo han mantenido con vida a través de su sangre, le han construido párpados y luz en los ojos, le han hecho riñones, dedos piernas, sexo hasta cerebro. Los han traído al mundo a través del dolor, y esto estará presente en cada bocanada de aire que el ser respire, para no olvidar jamás que tan grande ha sido la entrega hacia el hijo-hija amada. Con este discurso gobernaran la vida entera de su amada cría.

Así pues las mujeres andamos por la vida con la carga indiscutible del deber ser. No importa si en ese deber ser quedan deseos truncados. Lo importante para el sistema es que las mujeres seamos funcionales. Parir y reproducir expandirse, generar hijos e hijas para la patria para la infernal maquinaria de la guerra, para el mercado de la prostitución, para el mercado de los medios, para el mercado de la droga, para alimentar al hambriento volcán que humea desde el nacimiento del sol.

Así pues sin darse cuenta la mayoría de las mujeres desea, con febril ansia, parir ser madre, ser poderosa, hacer una extensión de su cuerpo, una sucursal de sus anhelos en un cuerpito nuevo hecho a la perfección por su propio cuerpo, rellenarlo luego con sus ideas y sus ganas truncadas y ver andar su maravillosa creación.

A las mujeres el sistema, el que sostiene un discurso hegemónico, autoritario y absolutamente misógino les ha conferido un único poder, el de ser madres y a cambio de la abnegación y entrega les han regalado un alo de santidad al que nunca desearan renunciar.

domingo, enero 21, 2007

Cómo paso tanto tiempo, tanta primavera sin ninguna flor?

Las fiestas de Navidad, Fin de Año, celebraciones anteriores y posteriores todas rodeadas de comida, bebida, baile y jolgorio, mas el infernal calor que está haciendo por estos tiempos me han alejado de la Pc. Pero no de mis análisis exhaustivos en torno a la realidad lésbica.

Lejos estoy ya del mundo de la militancia por estas épocas. Me he cansado de tantas idas y vueltas y ninguna concreción. El sistema así lo ha armado, discusiones larguísimas, peleas intestinas, diferencias insalvables, todo para hacer lo que se debe quedarse quieta y no salir del enredo cotidiano. El sistema es un bicho inteligente que nos devora de a poquito la cabeza. Habiendo comprendido cómo funciona este macabro mecanismo he decidido ir hacia adentro de mis propias complicaciones antes de pretender construir con otras algo, que en realidad ni las otras ni yo sabemos bien que es. Me dedicaré pues, en estos tiempos, a definir mi propia forma de reproducir el sistema.

Me dedicaré, entonces, a generar mis propias teorías, que de seguro ni serán propias ni serán teorías, pero son, definitivamente, mi forma de creer en lo que creo, después de todo esto es la web y este es mi blog por lo que puedo decir lo que se me ocurra!

Lo mejor será saber que pasa con quienes me leen, lo mejor será volver a esa conexión con las otras que andan allí buscando y encontrando. Lo mejor es no claudicar nunca, aunque sea discutiendo conmigo misma o con las que pasen y lean.

Cariños para todas y en breve vengo con todo!!!!

lunes, octubre 30, 2006

Aplausos para las L world


Por primera vez tenemos el honor de ver, en la televisión, una tira sobre lesbianas. Era de esperarse que esa tira la hiciera la TV yanqui, era de esperarse que las chicas L fueran divinas y con mucho dinero.

Así para quienes no la han visto todavía les voy a ir detallando los personajes que en esta serie desfilan y que todos los sábado vemos por w chanel, porque a falta de pan nacional buenas son las tortas extranjeras.

Me tomo la libertad de ir describiéndolas en orden de insoportabilidad, total el blog en mío! Y estoy contando una ficción no me tiren con cuchillos tirenme con tenedor....

Jenny: La conflictuada que no es escritora, no es heterosexual, no es lesbiana y encima se hizo un corte de pelo que le queda espantoso.No sabe bien que es lo que le sucede. Tuvo un novio que la encontró teniendo sexo con la dueña del bar “The Planet” Marina. Luego de un buen escándalo se arrepintió de su experiencia lésbica, abandonó a Marina y se casó con el muchacho, que estaba pendiente de hacerla gozar como un buen hombre, para que a ella no se le ocurriera de nuevo andar con chicas. Marina, se fue a Europa a suicidarse. En los nuevos capítulos se está develando la causa del extravió sexual de la señorita Jenny. Parece que esta chica además de arrastrar, desde su infancia, un aberrante suceso está terriblemente sola. Sus amigas “L” están muy ocupadas en sus propias historietas, ninguna de ellas preguntó jamás qué le sucedía a la conflictiva Jenny. Tampoco se les ocurrió facilitarle unas monedas para que se pague una buena psicóloga.


Bette:

Esta es la peor de todas medio blanca, medio negra, medio latina medio, triunfadora, medio violenta, medio comprometida, medio amorosa. A mitad de camino de todo. Vive con una linda chica rubia en una hermosa casa . Trabaja mucho, no tiene tiempo para su pareja, a la cual no le admite ningún tipo de reclamo, pero con quien desea tener hijitos. Se da el lujo de levantarse las chicas que le gustan pero lo hace solo de vez en cuando y luego pide perdón y pretende que todo siga igual.

Todo pasa por su ombligo, el mundo gira a su alrededor ella tiene prioridades: su deseo, su dolor, su trabajo, sus conflictos, sus compromisos, su cansancio, sus proyectos y cuando le queda tiempo su “amada mujer” que la contiene y le hace la comidita.

Tina

La pareja de Bette que soporta todo tipo de maltratos pero que tuvo su momento de ira golpeando a su pareja infiel, haciéndole el amor luego (como dice una “vieja” amiga mía) como para demostrarle quien es ella ¡qué joder!. Luego se fue para castigarla como se debe. Comenzó a tramitar la separación con una súper abogada lesbiana poderosa que la defendía de las monstruosidades de su ex y que luego la apretó para llevársela a la cama. La muy desagradecida no quiso saber nada! Porque estaba embarazada y en nombre de la criatura vuelve a los brazos de la inefable Bette que sigue en su mundito de problemas y que necesita el paño de lágrimas de la madre de su hijo o hija (aún no nació, por lo menos, en los capítulos que se ven en Argentina.)

Dana

la tensita top que se mostraba y que no se mostraba que era y no que no sabía cómo hacer y de repente le cae la novia manager (quien no querría tener una en la mesita de luz) que le arma todo el circo, una campaña publicitaria en donde la vende como “la lesbiana tensita” y se llenan de plata, luego arma el casamiento vip y lo publicita a los cuatro vientos incluyendo a los padres de la tensita que nunca habían sospechado nada. Los viejos re chochos con la nuerita o yernita (todavía no se como se debería decir) Desde luego esto no es gratarola la manager cobró cuanto suceso pudo y cuando encontró una niña más joven y con más dinero para promocionar voló como una gavieta. La tensita, mientras su novia digitaba sus pasos, se pegaba la fiestita de despedida de soltera con su vieja amiga Alice en una escena igualita a la de “nueve semanas y media” comiendo frutillas de la heladera champagne y un montón de clichés remanidos.

Alice

Esta es la bisexual de la historia que se relaciona con varones lesbianos, rarezas de la geografía norteamericana que guarda estas especies. Ella sostiene que los varones la complacen mucho, más si los chicos acceden a vestirse como mujer. Siempre estuvo enamorada de la tensita pero nunca se animó a decirle nada. Se le prendió la lamparita al ver que su amada amiguita se casaría y en un ataque de honestidad bruta le dijo: Te amo! Seamos amigas pero te amo, no nos toquemos, mantengamos la distancia, pero te amo! Hasta que terminaron como dios manda en la escena patética de “nueva semanas y media”

Shane

Esta es la típica escapadora, se quemó con leche y ahora ve una vaca lesbiana y corre kilómetros. Solo se dedica a mantener relaciones sexuales a lo play boy en este caso play girl aunque en la mayoría de las escenas de sexo se la ve dominante y en maniobras sexuales de tipo masculinas. Su look es el de machito ganador. No deja títere con cabeza todos los colectivos la dejan en la esquina, no le hace asco a nada. No se deja atrapar, se hace la difícil, es rebelde. A pesar de sus esfuerzos cayó en la típica trampa de la mujer casada que la revolcó en secreto y siguió su hermosa vida de madre heterosexual y la metió en el gran lío. La peluquera difícil sigue firme lleva a su lecho a cuanta chica linda anda por ahí, rompe corazones y no duerme con nadie.

Hay más personajes en esta serie que ya va por la segunda temporada y promete la tercera. Pero no me voy a detener en ellos por ahora...

La verdad es que, haciendo una descripción de los personajes, caigo en la cuenta que, de no ser por los pequeños detalles del poder adquisitivo y la producción física de estas chicas de Los Ángeles, las situaciones de poder, violencia, ambigüedad, indecisión, mentiras no son distintas en las L A (Lesbianas Argentinas) detalles más detalles menos cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Por suerte no me veo representada en ninguna de ellas.

Silencio!!!...Lesbianas militando


Luego de haber llegado al lugar que tanto deseaba y encontrarme con quienes, yo sentía eran mis pares, comenzó la ardua tarea de permanecer allí. Desde luego no es ardua la tarea cuando se disfruta de la compañía, el aprendizaje y la amistad pero se fue tornando difícil a medida que iba viendo con más claridad el mundo en el que estaba.

Así pues aquellas mujeres extraordinarias sabias, ejemplares fueron apareciendo menos ideales, mas reales, más cotidianas. Claro que esto me hacía admirarlas mas aún porque no eran tan lejanas ni tan ajenas.

Verlas y compartir con ellas me hacía crecer y pensaba que este crecimiento me llevaría lejos. Mi convicción de pertenencia y de felicidad hacía que todos lo días me levantara con la voluntad de seguir adelante, de emprender el gran cambio, de levantar la bandera de la lucha en defensa de la dignidad lésbica.

Luego de mucho y mucho andar, admito no lo suficiente como para construirme un discurso políticamente correcto, comencé a ver con claridad cosas que no me gustaban pero que suponía podían cambiar, después de todo hablábamos de cambios hablábamos de modificar la realidad que nos había formado, hablábamos de construir.

Con el tiempo fui advirtiendo que el mundo de las lesbianas, como todos los mundos conformado por humanos, tiene sus aristas, lados oscuros, pasillos con rumores, secretos bien guardados, palabras dichas al viento. El oasis en el que pensaba quedarme a vivir, porque me acogía y me daba seguridad, se tornó en un espacio en el que otra vez, una vez más, comencé a sentirme indefensa. El espacio que creía mío, que creía propio, comenzó a serme hostil ajeno a mi verdadero ser. Sentí que ver, oír y decir volvían a ser mis grandes defectos de siempre. Sentí una vez más que hablar, romper el silencio, dentro del mundo de las lesbianas, se convertía en el boleto de salida de aquel sitio que se desdibujaba ante mi triste y nueva orfandad.

En verdad nunca hubiera querido llegar a esta reflexión, pero creo que a estas alturas de mi vida y luego de mucho transitar el camino de la memoria, puedo concluir que romper el silencio en el mundo de las lesbianas fue como soplar sobre castillos de naipes. Hablar y decir lo que me parecía fuera de lugar era volver a ser la niña que cada vez que habría la boca provocaba un problema. Decir lo que veía con sinceridad, en el mundo de las lesbianas, fue como el cuento “del rey desnudo”. Lamentablemente, para mí, siento que las lesbianas que he conocido están todas vestidas con hilos invisibles y entre ellas se halagan sus bellos trajes y siguen construyendo frágiles castillos de naipes vulnerados por la verdad.