Estoy destendiendo la cama. Las sábanas flotan en medio de la habitación.
Pedazos tuyos y míos caen al suelo, pedazos de la noche que pasó, entre besos y caricias, se estrellaron y se perdieron en los dibujos de los mosaicos. Un caleidoscopio yace ahora en el piso que no me atrevo a pisar.
Pienso en cómo voy a transitar esta noche sin vos. Mis pechos estarán perdidos sin la brújula de tu lengua. Mis manos buscarán el territorio de tu espalda. La cañada en la que me pierdo es ahora un tibio recuerdo entre mis labios. Voy a morir de sed sin el agua de tu vertiente.
Esta noche nuestra cama será un desierto y tendré que mantenerme alerta contra las bestias que rondan en la oscuridad. Tendré que andar en silencio y despacio por el territorio de tu ausencia. Llevaré como amuleto los besos que dejaste entre mis piernas y el recuerdo de tu mirada para llegar viva al alba.
jueves, agosto 27, 2009
Sola
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Gal
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De regreso
El sol baja como un globo encendido sobre un mar de autos.
Es un atardecer absurdo, tan absurdo como que vos te quedes en el andén con esos enormes ojos de lunas viéndome partir.
Intento ver, por última vez, tu cuerpo empequeñecido por la distancia.
Estas inmóvil allí esperando que levante la mano para decirte adiós.
Parecés una nena perdida que espera a su mamá.
Guardo el calor de tu boca que ahora es más caliente por el llanto.
El guarda me pregunta a dónde voy.
Yo lo miró y le digo a ninguna parte, sin ella no hay a dónde ir.
Gal
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domingo, julio 05, 2009
La poética del sexo Jeanette Winterson
Encontré en la Pagina "zapatos rojos" narrativa de género este texto magnífico de.
El sitio es digno de ser visitado y este texto es digno de ser compartido.
¿Por qué te acostás con chicas?
Mi amante Picasso está pasando por su período Azul. En el pasado sus períodos siempre han sido rojos. Rojo rábano, rojo sangre de toro, rojo como caderas de rosa estallando en semillas. Rojo lava cuando se llamaba Pompeya y en su Período Destructivo. Ese hedor de ella, esa rajadura de ella, esa concha rodante y partida de ella. En cuclillas como un Sumo, muslos jamones, lomo de cerdo, bifes rollizos y pechuga de cordero. Puedo robarle el corazón como un huevo a un pájaro.
Embiste por mí sutil como toro, golpeando la tranquera como si quisiera reforzarla. Le brama a la ventana, ensangrenta el pavimento de deseo. Dice, "No hace falta que seas Rapunzel para soltar tu cabello". Yo conozco el juego. Lo conozco lo suficiente como para chasquear mis cuartos traseros e irme a los saltitos. No soy de flirtear. Ella huele la mugre en mí y eso la hace hincharse. Eso es lo que hace que mi ágil amante delgada cual junco me cebe. Y cómo me ceba. Me engorda, me da unas palmaditas, me exprime y me alimenta. Me alimenta de lujuria hasta que estoy tan gorda como ella. Estamos gordas la una por la otra nosotras, chicas retoño. Nosotras, chicas ramificantes, nos engrosamos de sexo. Sos lo suficientemente ancha para mis caderas de rosa, te voy a cubrir con mis pétalos, te voy a cubrir con el aroma de mí. Chica de tapa ancha para el peso de mi carga. Mi amante-toro hace de mí un matador. Da vueltas en torno a mí y en su tosco círculo estoy completa. Me gusta lo de vestirse bien, las chaquetitas, las calzas de seda. Me gusta su pellejo brillante, ese cuero oscuro de ella. Ella es la que me da el poder de la espada. Lo usé una vez pero cuando la corté fue mi ajustada carne la que se frunció en un bordillo de sangre. Ella yació a mi lado esbelta como un cuerno. Su chaquetita y calzas de seda impecables. Yo transpiraba inmundicia y no podía hablar en mi círculo roto. Somos artistas de cambios rápidos nosotras las chicas.
¿Cuál de ustedes es el hombre?
Las venas de Picasso son azul Martín Pescador y tímidas cual Martín Pescador. La primera vez que dormí con ella no podía ver a través de las columnas de mármol de sus piernas o más allá de la opaca densidad de cada brazo. Escultora de profesión, Picasso es su propio modelo.
El azul que corre por ella es sanguíneo. Un golpe del cuchillo y cambia de color. Un nuevo mes y cambia de color. Profundos charcos de seda azul chorrean de ella. La reconozco por los lagos que deja camino al dormitorio. Sus tiradores caen en cascada sobre la baranda de la escalera, lleva aros de lapislázuli que yo he tomado ahuecando mis manos, atajando su deshabillée.
Cuando se saca se lo saca todo. Su piel se sale junto con su ropa. En esos días he podido ver el depósito de sangre de su corazón. En esos días era posible llevar registro de la paciencia de sus jugos digestivos y la inexorabilidad de sus pulmones. Su aliento es azul en el aire frío. Respira en el invierno azul como una Madonna de la Escarcha. Me parece apropiado arrodillarme y la vista es buena.
Sí que hace milagros pero son de tipo físico y ordenados a dedo por ella a las regiones inferiores. Va entre los pobres con todo tipo de bálsamo negligente de toda recompensa. Se viste de azul, me dice, para que sepan que es una santa y que es santo catar las aguas de tantos pozos sin probar.
Me he puesto celosa por supuesto. He castigado sus buenos actos con alguna beneficencia mía. Esa no es la solución, no puedo atraparla copiándola, no puedo dibujarla con un molde prestado. Ella es todas las cosas que una amante debe ser y otras cuantas cosas que una amante no debiera. ¿Clasificarla poniéndola en su sitio? No es una mariposa. Yo no practico lucha libre. Ella no es un blanco. Yo no soy un revólver. ¿Que les diga qué es? No es el lote nro. 27 y yo no soy de fanfarronear.
Estuvimos junto al mar ayer y el mar estaba pesado de sal así que nuestro cabello estaba trenzado con ella. Había sal en nuestras manos y en nuestras heridas de cuando habíamos estado peleando. 'No me lastimes' dije y me desabotoné la camisa para que pudiera mirar mis pechos si quería. 'No soy una santa' dijo ella y era verdad, como es verdad que nuestros pies son del mismo tamaño. Las rocas eran azul reptil y el cielo que se balanceaba en la cima de los riscos era azul diáfano. Picasso me hizo ponerme su jersey y tomar té cargado de una petaca de los años '50.
'Es invierno' dijo. 'Vamos'.
Y nos fuimos, dejando el verano atrás, dejando un sendero de huellas de dos en dos en cuatros idénticos. Creo que nadie después habría podido decir cuáles eran de quién y aunque hubieran podido no habrían quedado rastros a la mañana siguiente.
¿Qué hacen las lesbianas en la cama?
Bajo las sábanas el mundo sensacionalista de lujuria y vicio es útil sólo en tanto Picasso puede limpiar sus pinceles en él. Bajo las sábanas practicamos Montparnasse, es decir que Picasso propone pintarme pero en vez de eso hacemos el amor.
Nos conocimos en la Escuela de Arte en un corredor lustroso. Ella vino hacia mí tan rápido que el linóleo se disolvió bajo sus pies. Yo pensé, 'Una mujer que puede hacer eso con el hule ciertamente puede hacer algo por mí'. Yo di el primer paso. La tomé de la cola de su cabello como un héroe atrapa a un caballo desbocado. Ella quedó desconcertada. Cuando se dio vuelta besé su boca rubí y tomé una muestra de sus ojos azul mar. Estaba salada, bien conservada, bien hecha y curva como una ola. Pensé, 'Este es el lugar para hacer surf'.
Volvimos a su estudio, donde, naturalmente, había un pequeño caballete y una gran cama. 'Mi trabajo es lo primero', dijo. '¿Te molesta?' y sin esperar respuesta mezcló una acuarela ocre antes de tomarme como perro con mis pechos colgando sobre la almohada.
No tan rápido Picasso, yo también puedo desgreñarte como a un peón de granja, enrollarte como a una buena hoja de tabaco contra mis muslos. Puedo tomar esa garganta arrogante y cortarla de deseo. Puedo ponerte loca de ansias, provocarte como una mujerzuela en una cita.
Despacio ahora Picasso, donde la luz descendente cae al piso. Vení a yacer conmigo en luz machucada que deja parches oscuros sobre tu pecho. Te ves tubercular, tan fina y moteada, inmóvil ahora. Yo te levanté y te llevé a la cama polvorienta de maltrato. Encontré un diario bajo las sábanas que anunciaba racionamientos.
La chica del lienzo estaba enfurruñada. No había venido a que la pintaran. Yo ya lo sabía todo sobre vos, mi tigre despedazador, tan feroz, tan indócil. Pero la verdad es otra como siempre lo es. Lo que sostiene el pequeño espacio entre mis piernas no es tu artística lengua ni ninguna de las otras partes con las que juegas a voluntad sino el universo bajo las sábanas que hacemos juntas.
Estamos en nuestro iglú y no podría ser más confortable. Blanco sobre blanco sobre blanco sobre blanco. Sábana Picasso yo sábana. Quién está arriba depende de dónde uno está parado pero como estamos acostadas no importa. Qué esquimal que soy, rompiendo su hielo seductor y metiendo la mano para pescar. Cómo serpentea, se escurre, se retuerce para resistirme pero yo sé cómo ponerle una carnada y lo hago. Buena pesca, uno en cada mano y uno en mi boca. Impresionante para una tarde de invierno y la estufa que se apagó y el alquiler por pagar. Estamos calentitas y ricas y blancas. He disfrutado tanto mi visita.
'¿Vas a volver?' preguntó. Sí mañana, bajo las luces de la calle, bajo el tictac del reloj. Bajo mis obligaciones, mi historia, mis temores, este ahora. Este ahora efervescente, vertiginoso, que todo lo consume. No dejaré que el tiempo me mienta. No escucharé a voces muertas ni a dolor nonato. '¿Qué pasa si?' no tiene poder ante '¿Qué pasa si no?'. El no de vos es insoportable. Debo tenerte. Que parloteen, esos anti-románticos de ojos desdeñosos. El amor no es el aceite y yo no soy la máquina. El amor sos vos y aquí estoy yo. Ahora.
¿Naciste lesbiana?
Picasso es una madre improbable pero yo me debo a ella. Estamos unidas por el honor, unidas por el amor, unidas por cordones demasiado robustos para esas saludables tijeras de hospital. Ella me bautizó en su propia fuente y dijo, 'Yo te bautizo Safo'. La gente a menudo pregunta si somos madre e hija.
Yo podría decir que sí, podría decir que no, ambas afirmaciones serían fieles, como son fieles las lesbianas, por lo menos la una a la otra si no al mundo. La verdad no me es ajena pero me son muy incómodas las mentiras que me han acosado desde mi nacimiento. No es sorpresa que no siempre recordemos nuestro nombre.
Estoy orgullosa de ser la amante de Picasso a pesar de las miradas extrañas que nos lanzan cuando vamos de la mano por calles concurridas. 'Mami, ¿por qué nos mira fijo ese hombre?' dije cuando apenas tenía un mes de edad. 'No te preocupes cariño, no puede evitarlo, tiene algo mal en los ojos'.
Necesitamos más perros lazarillos. El mundo está lleno de gente ciega. No nos ven a Picasso y a mí dignificadas en nuestro amor. Ven a pervertidas, invertidas, lesbianas, homosexuales. Ven a fenómenos de circo y adoradoras de Satán, cazadoras de chicas y atracciones porno. Picasso dice que no saben cómo mirar un cuadro tampoco.
¿Naciste lesbiana?
Un hada con un tutú rosa vino hacia Picasso y le dijo, 'Te traigo noticias de gran alborozo. Vos sola sin nadie que te ayude vas a dar a luz a un juguete sexual que se las ingenia con las palabras. La llamarás Safo y será un dolor de culo para todos los hombres'.
'¿No ves que tengo un cuadro que terminar?' dijo Picasso.
'Tomate un descanso' dijo el hada. 'Hay más cosas en la vida que el Arte'.
'¿Adónde?' dijo Picasso, cuyo primer nombre no era María.
'Entre tus piernas' dijo Gabriel.
'Olvidate. ¿No sabés que pinto con mi clítoris?'
'Tomá, probá con un pincel', dijo el hada dándole uno gordo.
'Ya he tenido todos los pinceles que necesito', dijo Picasso.
'Demasiado tarde' dijo el hada. 'Aquí viene'.
Picasso dio un portazo en su estudio y corrió enfrente a la Facultad de Artes donde tenía que dar una clase. Estaba enojada así que su aliento quemaba el aire. Estaba enojada así que sus pies disolvían las delgadas baldosas de linóleo que ya habían sido refregadas hasta la ruina por generaciones de zapatones. No había nadie en el corredor o si la había no era nadie. Picasso no la reconoció, tenía sus ojos en la puerta y la puerta se veía lejos. A Picasso, corriendo por el pasillo limpio, súbitamente la hicieron tropezar, la tiraron malamente, el cabello se salió de su gloriosa cabeza. Le estaban arrancando el cuero cabelludo. La estaban asaltando. La detonaron con una larga mecha de sexo. Su cuerpo estaba a medio camino fuera de la ventana del tercer piso y había un demonio contra su boca. Un bebé rojo incandescente y agresivo que gritaba, 'Dame de comer, dame de comer ahora'.
Picasso la llevó a casa, ¿qué otra cosa podía hacer? La llevó a casa para enderezarla y la puso pubis para arriba. Se apareó con esta criatura a la que había dado a luz y comenzó a sentir que tal vez los dioses griegos sabían una cosa o dos. Carne de su carne, se la cogió.
Después se quedaron calladas porque Safo no había aprendido un lenguaje. Todavía era dos manos ávidas y una boca abierta. Latía como un motor fuera de borda, era tan sofisticada como un sandwich de jamón. No tenía nada que ofrecer más que a sí misma, y Picasso, que creía que ya lo había visto todo, sonrió como un niño y se enamoró.
¿Por qué odiás a los hombres?
Aquí viene Safo, chamuscando los libros de historia con lenguas de fuego. Qué importa la poesía, sentí la erección. Oh sí, las mujeres tienen erecciones, hoy mi cuerpo está rígido de sexo. Cuando veo una palabra rehén de los hombres tengo que rescatarla. Dulce temblorosa palabra, encerrada en una torre, cansada de tu Príncipe que se viene y se viene. Te escalaré y descubriré que el tamaño no importa especialmente cuando hablamos de pulgadas.
Me gusta ser un héroe, me gusta volver a mi isla llena de muchachas que llevan una red de palabras prohibidas para ellas. Pobres muchachas, están encerradas fuera de sus palabras tal como las palabras están encerradas en significado. Hay tanto encierro en el Continente pero aquí las puertas están siempre abiertas.
Quedate adentro, no camines por las calles, poné barrotes en las ventanas, mantene la boca cerrada, mantene las piernas juntas, colgate la cartera en torno al cuello, no lleves cosas de valor, no mires, no hables con extraños, no te arriesgues, no lo intentes. Él quiere decir ella excepto cuando quiere decir los Hombres. Este es un Club Privado.
Está bien muchachos, éste también. Esta deliciosa isla no reconocida donde estamos desnudas unas con otras. El bote que nos trae aquí se quebrará bajo el peso de ustedes. Este es un territorio que no pueden invadir. Yacemos en la cama, Picasso y yo, escuchando el terrible llanto a gritos de Salame. Salame es un artista hombre que quiere ser lesbiana.
'Les pagaré el doble del alquiler' exclama, manoseando su billetera grasienta.
'Las pintaré para la posteridad. Amo a las mujeres, ¿no saben? Ay Dios cómo quisiera ser mujer, flaca como una hostia como ustedes, podría abarcarlas con una mano'. Eructa.
Picasso no está impresionada. Dice, 'El mundo está lleno de heterosexuales, andá y buscate uno, media docena, tragátelos como ostras, pero andate'.
'Oh, azotame' dice Salame humedeciéndose.
Ya conocemos la rutina. En media hora se pondrá violento, y cuando nos haya amenazado lo suficiente irá a algún antro y mirará a dos chicas por el precio de un bife.
Ni bien se fue lo olvidamos por completo. Haciendo el amor hicimos un diccionario de palabras prohibidas. Somos palabras, oraciones, historias, libros. Vos sos mi Nuevo Testamento. Cada una es un evangelio para la otra, yo soy tu anunciación, tu revelación. Vos sos mi San Marcos, el león alado a tus pies. Te poseeré, a vos y al león también, corcovearé debajo tuyo hasta que aprendas a ensillarme. No me claves esas espuelas muy fuerte. No es tan sencillo este amor lexográfico. Cuando me hayas hundido hasta el fondo yo te minaré a cambio y seremos maridos la una para la otra así como esposas.
Te digo algo, Salame, una mujer puede ponerse dura y hacerlo toda la noche y cuando no es preciso que esté parada sabe cómo girar a un lado. Puede hacerlo como sea y su amante siempre acaba. No hay lesbianas frígidas, pensá en eso.
En esta isla donde vivimos, guardando lo que no contamos, hemos hallado la infinita variedad de la Mujer. En el Continente la Mujer está extinta en su mayor parte, salvo bajo un par de formas obvias. Todavía se la cultiva como variedad conveniente, pero no se la halla en estado salvaje por ninguna parte.
Salame odia oírnos coger. Aporrea la pared como un fanático en una orgía. 'Andate a casa' le decimos, pero no se va. Prefiere quedarse apoyado contra el zócalo quejándose de que no lo dejamos pintar. El verdadero problema es que hemos rescatado una palabra no permitida a nuestra especie.
Él la oye golpeteando a través de la pared día y noche. La huele en nuestra ropa y la ve embadurnada en nuestras caras. Somos felices Picasso y yo. Felices.
¿No sentís que falta algo?
Pensé que había perdido a Picasso. Pensé que la forma brillante que moldea mis días me había dejado. Estaba borrosa en los bordes, líquida de incertidumbre. Las tensas líneas del amor se aflojaron. Me sentí desenrollarme hacia atrás, alejándome de ella. ¿Se cortaría la hebra cada vez más delgada?
Por siete años ella y yo habíamos estado enamoradas. Con amor de amantes, amor de madre e hija. Amor de marido y mujer. Amor de amigos. Yo había sido todo eso para ella y ella había sido todo eso para mí. Lo que éramos lo éramos en partes iguales, y almas gemelas la una para la otra. Nos gusta representar papeles pero sabemos quiénes somos. Vos sos la belleza para mí, Picasso. No sólo la belleza sensual que agrada a la vista sino también la belleza artística que la desafía. A veces sos fea en tu belleza, magníficamente fea, y me asustás con toda razón.
No te dije esto ayer ni anteayer. La costumbre me había silenciado como suele hacerlo la costumbre. Tan habituada a una cosa que no hace falta hablar de ella, tan bien conocida la acción que no hace falta describirla. Pero yo sé que la expresión es libertad, que no es lo mismo que libertad de expresión. No tengo derecho a decir lo que quiero cuando quiero, pero tengo el don de las palabras con el cual bendecirte. Bendita seas Picasso. Bendita seas por tu cuerpo derecho como una torre. Vos sos el punto sobresaliente que me guía por las calles de lo cotidiano. Vos me conducís más allá de las casitas hacia la iglesia en la cual rendimos culto. Yo te rindo culto porque sos digna de alabanza. Bendita seas Picasso por tus hábiles manos que llevan la pintura al lienzo nonato. Tus dedos estaban rojos cuando me cogiste y mi cuerpo quedó con franjas de alegría. Extraño las riquezas de nuestra pasión igual que extraño la ternura diaria de elegirte. Elegirte por sobre todas las demás, mi perla de gran precio.
Mis sentimientos por vos son bíblicos: es decir son intensos, precipitados, arrogantes, arriesgados y despreocupados por los modos del mundo. Ostento mis heridas sangrantes, enloquezco con mi certeza. El Reino de los Cielos está dentro de vos, Picasso. Bendita seas.
Hay algo que falta y sos vos. Tu ropa se fue ayer, tu caballete estaba empacado chato y silencioso contra la pared. Cuando me levanté y dejé nuestra cama deshecha había olor a café en la casa pero no había olor a vos. Me miré en el espejo y supe quién tenía la culpa. ¿Por qué tomar la cosa perfecta y hacerla pedazos? Algunos bienes que se estrellan no se pueden remplazar.
Ha sido difícil este último año. El amor es difícil. El amor se hace más difícil lo cual no es lo mismo que decir que se hace más difícil amar. Vos no sos difícil de amar. Vos sos difícil de amar bien. Tus parámetros son altos, no te conformás con la salida fácil y por eso es que enfilaste para la puerta. Si soy honesta he de admitir que siempre he querido evitar el amor. Sí denme romance, denme sexo, denme peleas, denme todas las partes del amor pero no la palabra simple y sola que es tan compleja y que exige lo mejor de mí esta hora este minuto este por siempre.
Picasso no pinta el mismo cuadro dos veces. Ella dice desarrollarse o morir. No dejará que el amor de ayer baste para hoy. Lo hace nuevo, vuelve a mezclar sus colores y extiende su lienzo hasta que éste suspira. Mi madre se alegró al enterarse de que nos habíamos separado. Dijo 'Ahora puedes volver al Continente. Enviaré a Faetón a buscarte'. Faetón tiene un pequeño negocio llamado LESBIANAS TOURS. Con su lancha a motor da vueltas y vueltas en torno a la isla, justo al borde de la zona de exclusión de una milla. Le señala famosas lesbianas a los turistas que siempre dicen, '¡Pero si es tan atractiva!' o '¡Es tan fea!'.
'Sí', dice Faetón, '¿Y saben qué? Están todas enamoradas de mí'. Un turista sacude la cabeza como si fuera una caja de colecta por una buena causa. '¿No se lo podés preguntar a alguna?' dice. 'Les puedo preguntar cualquier cosa' dice Faetón que nunca espera a escuchar la respuesta.
¿Por qué te acostás con chicas?
Picasso me ha amado por cincuenta años y todavía me ama. Pasamos por el túnel de carbón donde el sol dejó de salir. Ya no nos vestimos de gris.
Aquel día que les conté tomé mi abrigo y seguí sus huellas a través del hielo. A medida que caminaba el mundo se congelaba detrás de ella. Para mí no había nada a lo que regresar, si fracasaba, fracasaba sola. La desesperación hizo que estuviera muy oscuro para ver, tuve que viajar por radar, rastreando su tibieza delante de mí. Ahora está de moda decir que cualquier error es cometido por ambas. Eso no siempre es verdad. Una persona puede fácilmente matar a otra.
Colgate de mí, querida, como rubíes en torno a mi cuello. Deslizate por mi dedo como un anillo. Dame tu rosa para mi ojal. Dejame hojearte antes de leerte en voz alta.
Picasso calienta mi corazón helado en el horno de su vientre. Su vientre está atizado al rojo vivo con amor de mí. He aprendido a alimentarla cada día, a llenarla de combustible que encuentro con gusto. He abierto los almacenes del amor. En el Continente te enseñan a guardar para los días de lluvia. La verdad es que al amor no hace falta guardarlo. Es fresco o no es. Nosotras somos frescas y copiosas. Ella es mi cosecha y yo la suya. Ella me siembra y me cosecha, caemos una en el regazo de la otra. Sus mares están rellenos de peces para mi caña. He pescado en ella una y otra vez.
Hoy ella está pintando. El cuarto está naranja de esfuerzo. Hoy ella está pintando y yo he escrito esto.
Winterson, Jeanette. The world and other places. Londres, Vintage,1999. Traducido por María Inés Castagnino para la cátedra de Literatura Inglesa, FFyL, UBA, año 2000.
http://www.zapatosrojos.com.ar/pdg/Narrativa/Narrativa%20-%20Jeanette%20Winterson.htm
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Gal
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lunes, noviembre 10, 2008
Un suplemento recomendado

Hola Lectoras aquí les dejo el link del suplemento "SOY" del diario Página 12.
Interesante, actual y sobre todo bien variadito!!!
Visítenlo no se lo pueden perderrrr!!!!
¿Por que las lesbianas parecen invisibles?
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/index-2008-08-29.html
Esta es una de las tapas realmente muy buena!!! (si se fijan bien en la portada hay una flechita que las llevará a números anteriores o posteriores)
Bueno no tienen más que navegar y disfrutar!
Saluditos
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Gal
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lunes, noviembre 03, 2008
La pregunta
Luego de una mañana agitada de trámites y mandados, lo único que pretendía era llegar de una vez a casa, sacarme la ropa y los zapatos y descansar del bullicio, los bocinazos y parloteo de la gente que se queja como un bandoneón arrabalero. Pero la mañana no terminaba allí, todavía me quedaba una instancia de lo más pesada, esperar colectivo por interminables minutos.
En la parada de colectivo es inevitable encontrarse con alguien, que por aburrimiento se pondrá a charlar. Y así fue nomás, por esas cosas del destino, por casualidad o simplemente por coincidencia se me arrimó una vecina de un barrio en el que alguna vez viví.
Una no tiene más intimidad que la de haber compartido la misma manzana del barrio. haberse cruzado algunas cuantas veces en la verdulería e intercambiar diálogos del estado del tiempo, los precios de las verduras y lo nutritivas que son las acelgas. Diálogos inconsistentes, banales, que tienen algunas mujeres dentro de la rutina cotidiana de la casa, las criaturas y el marido fofo. Pura magia pueblerina que convierte a personas totalmente extrañas en casi familiares.
En continuidad con esas costumbres que no quitan ni ponen nada al currículum vitae de las personas en cuestión, me dispuse a soportar el cuestionario de rigor.
-¿Cómo estas? ¿Tu familia bien?, ¿tu mamá? ¿Tanto tiempo que no te veía? ¿En que barrio vivís ahora?-
Con rigurosidad y pocos detalles contesté cada pregunta, a la espera de la de siempre. Es inevitable, todas quieren saber lo mismo, si una ha sido capaz de conformar una familia y desde luego, lo más importante, si una ha sido capaz de conseguir un "hombre". Si esto es así, se pasará a integrar el equipo de las casadas triunfantes y si no, el de las sospechadas perdedoras. "Por algo ha de ser que esta está sola" "a esta no se lo conoce nada, en que andará" mastican entre dientes mientras intentan clasificar a la cuestionada, que en este caso vendría a ser yo.
Siguió con las preguntas periféricas para ir acercándose al punto, a lo que en realidad quería que le contestara.
-¿Tus sobrinos deben estar grandes?...
Luego de mi "¡puf! Enormes!" el silencio fue rompiéndose con el sonido imaginario del un rulo de tambor de esos que hacen en el circo los creadores de clima ante la pirueta más peligrosa del equilibrista.
Se viene, me dije, preparando mi lengua para pegarle el latigazo.
- ¿Y vos? ¿No tenés chicos? ¿Te quedaste solita?- Dijo, con ojos brillantes maliciosos, expectantes como un ave de rapiña a punto de cazar a la indefensa presa acorralada.
La Sra. curiosa sentía la necesidad de escuchar la respuesta que en otras épocas yo le hubiera dado. Que estaba sola, resignada y fracasada. En pocas palabra, solterona, cuarentona, sin hijos, sin marido, a lo sumo, con un perro me ladre.
Mientras preparaba la respuesta imaginaba la típica escena de las películas del oeste en el instante en que el pistolero mal herido con sus ultimas fuerzas desenfunda apunta y tambaleando dispara.
- ¡No!- respondí.
- ¡No! - afirmé altiva, orgullosa. - ¡Yo no estoy sola!- mirándola directamente a los ojos, escudriñando sus gestos, fotografiando el momento, que por desgracia, no podía compartir con nadie más.
-Yo hace siete años que estoy en pareja- le dije.
-Ah! - respondió la doña con un gesto de sorpresa, que no sería el último.
- Estoy en pareja con una chica, con una mujer, Soy lesbiana y la verdad es que soy muy feliz con mi novia -
La boca de la doña quedó entreabierta y parecía no poder cerrarse, como si un hueso de dinosaurio le hubiera trabado la mandíbula. Aún así, trataba de balbucear una respuesta intrascendente como su propia vida.
Seguí muy suelta de lengua diciéndole: -Estamos esperando que salga la unión civil en la provincia de Santa Fe así nos podemos casar y conformar nuestra familia. Queremos tener una hija, tal vez el año que viene comencemos los trámites para la inseminación. Estamos muy ansiosas de ser madres.-
En ese instante la Sra. que tanto interés tenía en saber de mi, dejó de interesarse y se corrió unos metros, supongo que por las dudas.
El ave rapaz perdió interés en la presa porque al parecer era más grande de lo que su pequeño pico podía imbuir.
Luego de un rato de silencio llegó el esperado colectivo al que me subí triunfante.
Desde la ventanilla saludé a la señora con mi mano y con una sonrisa, como una nena que saluda a cualquiera cuando da vueltas en una calesita, contenta por haber hecho un humilde aporte a la visibilidad lésbica. Feliz por haberme mostrado tal cual soy y sin más mentiras. Orgullosa de mi lengua que ya puede pronunciarse ante cualquiera como siempre debería haber sido.
Aliviada, emprendí el regreso a mi hogar al encuentro con la mujer de mi vida, a disfrutar del espacio que supimos construir coronadas de gloria y laureles amén.
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Gal
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Etiquetas: lésbica, visibilidad
martes, mayo 13, 2008
PAGINA 12 ENLEB
Aquí hay más para leer sobre el encuentro de lesbianas!!!
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-56-2008-05-09.html
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Gal
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lunes, mayo 05, 2008
Encuentro Nacional de Mujeres Lesbianas y Bisexuales Rosario 2008
Aquí algunas fotos, ya vendrán los relatos de la jornada.
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domingo, abril 27, 2008
Rosario es Lesbiana!
Mujeres Argentinas se viene, nomás, el encuentro de lesbianas y bisexuales.
Llegó la hora de sacarse los disfraces, o de ponérselos, como más les guste con tal de que no se pierdan la oportunidad de asistir al primer encuentro Nacional de mujeres lesbianas y bisexuales los días 3 y 4 de mayo en la ciudad de Rosario.
Podremos encontrarnos con cientos de chicas lesbianas, o que andan con ganas de probar o con las que van y vienen que, entre nosotras, siempre son!
Ya no hay excusas, hay que dejar el miedo atrás y aparecer. Andar por las calles de la hermosa ciudad Santafesina y mostrar que no somos pocas, que, las muchas mas que dos, podemos hacer lindo lío y disfrutar de dos días a pleno lesbos en la piel.
Nos encontraremos pues!!!
Aquí está toda la información al respecto.
http://www.encuentrolb.com.ar
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domingo, diciembre 02, 2007
Ciega, sorda, muda
“che vos le dijiste a fulanita que yo soy lesbiana? Porque yo no le dije nada”….
Así arranca la cosa…¿vos hablaste? ¿Cómo te atrevés a hablar de mí?
¿Con que autoridad?, “…yo pensé que eras mi amiga, que podías guardar un secreto…”
“…Mi vida es privada yo se lo digo a quien considero…”
“…Me parece de jodida que andes diciendo cosas de mi intimidad…”
Verdad a medias, tal vez nunca se haya abierto la boca para decir fulanita o menganita es lesbiana, solo se juzga por portación de antecedentes.
En la ciudad en la que vivo todo se sabe hasta lo que no se sabe.
En realidad decir “fulanita” es lesbiana, “sultanita, menganita” parece que también, son todos supuestos que no son injurias, ni mentiras, son supuestos fácilmente desmentibles, fácilmente realizables.
Cómo se tejen estos supuestos se tejen otros idénticos en relación a las relaciones heterosexuales pero que siempre guardan algún resquemor de escándalo, por ejemplo que fulanita que era novia de menganito sale ahora con el mejor amigo de él.
La cuestión de los dimes y diretes siempre, inevitablemente, está en relación al escándalo a aquello que “no debe decirse” y que por puro placer se dice y se divulga. Esto está en manos, mejor dicho en bocas, de los que hacen al entorno de quien comete la supuesta infracción.
Para bien o para mal ese entorno dice y ese decir corre como pólvora.
El caso del que me voy a ocupar no es precisamente el “del entorno que dice”, porque es como pretender hacer entrar el mar en un balde.
“El entorno que dice” es como la tierra, sea como sea, entra por las hendijas, y las partículas de información que andan por el aire de la ciudad llegan hasta distintos oídos y se acumulan, sean ciertas, semi-ciertas o inciertas del todo están tan presentes como los elementos de la naturaleza que nos permiten vivir.
Por otra parte “el entorno que dice” dice, el la mayoría de los casos, sobre bases ciertas.
La militante lésbica, que no sólo hace pública su vida de lesbiana y vive de manera relajada y ciertamente feliz su sexualidad, se convierte automáticamente, para el resto de las lesbianas ocultas, en una amenaza latente y constante en el centro de los cuestionamientos y sospechas de ser quien divulga a boca de jarro quienes son las otras lesbianas.
Lejos quedan, para estas épocas, los cuestionamientos de todo el resto de la sociedad porque esa sociedad ese “entorno que dice” ya se acostumbro (de buena o mala manera) a la disidencia sexual y porque fundamentalmente con la palabra y la voz se rompió el secreto y ya no tiene gracia hablar de una situación libremente expresada por quien la vive.
El problema gira ahora en torno de “las lesbianas que no dicen” no dicen con su voz y con su palabra porque con su cuerpos, con sus miradas, con sus gestos, con su caminar, con su accionar, con su respirar, con su vivir, a gritos expresan su lesbiandad.
Exudan disidencia. A cuadras se puede ver que no son hétero aunque se disfracen de señoras casadas con hijos y esposo amoroso, domingos de misa y cumpleaños de quince, nada les borra del cuerpo el mensaje impreso desde su propio deseo por otra mujer la potencial o concreta lesbiandad en la que están inmersas.
Sus bocas permanecerán cerradas por años tal vez por toda su triste existencia pero sus cuerpos, hasta el último de sus poros, dirá a gritos sus deseos.
Ellas necesitarán poner entonces la denuncia de sus células en bocas de otras.
Ellas, las silenciosas, las ocultadoras, las maquilladas, las serias y heteromentirosas encontrarán en blanco perfecto para huir de una realidad que las atropellas, las enmudece y las ensordece.
Así las militantes expuestas, las que pretendemos dar pelea a la discriminación y a la exclusión, las que creemos que poniéndole el cuerpo al sistema lograremos igualarnos en derechos nos convertimos en una amenaza terrible para las lesbianas ocultas.
Somos una latente perturbación para las otras lesbianas que viven al filo de la realidad
Somos sus enemigas, somos las delatoras, somos las buchonas.
A la vez en esa esquizofrenia casi incomprensible, para quienes vivimos despojadas ya de tanta paranoia, las chicas ocultas, buscan encontrarse con nuestro discurso, buscan estar cerca oírnos, discutirnos, cuestionarnos pero estar cerca, desde luego en la comodidad de algún oculto espacio para que no las vayan a confundir.
A las filas de cuestionamientos y complicaciones que se tienen ya por el solo hecho de ser lesbiana en un mundo héterosexualizado debemos sumarle el cuestionamiento y juzgamiento de nuestras propias compañeras. Se cruzan de vereda y nos señalan, acusadoras, por ser visibles, por ser militantes aunque en el fondo sea simplemente por ser atrevidas y vivir felices.
De alguna manera se dividen las mismas aguas y encontramos más enemigas adentro que afuera. Encontramos más soledad en compañía de nuestras supuestamente pares que con quienes hasta hace poco nos querían borrar de la faz de la tierra.
Nos desencontramos con quienes sienten lo mismo que nosotras.
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sábado, octubre 27, 2007
En el diario no hablaban de ti ni de mi
“…Hoy amor, como siempre
el diario no hablaba de ti, ni de mí…”
(Eclipse de mar - Joaquín Sabina)
Hoy amor igual que ayer, como siempre,
busco entre las páginas de los diarios
noticias del amor entre mujeres.
¿Y el amor entre mujeres?
Igualmente con esta obstinada
e inocente costumbre de buscar
me hundo entre las letras
que nada dicen de vos ni de mí.
¡Que ocurrencia la mía!
¿Quién podría publicar una noticia
que no contenga sangre,
que no provoque miedo
y que por el contrario vislumbre la posibilidad
de una vida llena de lindos días?
Me imagino titulares con grandes letras
en la portada de los diarios
“mujeres que se aman viven felices”.
“Mujeres enamoradas construyen un hogar colmado de esperanzas”. “mujeres felices se atreven a soñar”
Sería bueno leer titulares así en estos días tan llenos de miseria, tristeza y humedad.
Hoy amor igual que ayer como siempre,
nadie cuenta nuestras historias,
nadie habla de mesas con manteles coloridos,
de camas dobles en las que dos mujeres se acarician hasta llorar de placer y de emoción,
de paredes con cuadritos que encierran
los rostros luminosos de dos chicas,
que con ojos entrecerrados por la risa,
se burlan de los que nada cuentan en los diarios.
Hoy amor igual que ayer como siempre,
Como hace siglos, busco que alguien diga
que vos y yo y otras tantas existimos.
Hoy amor no hay finales felices,
porque la felicidad no se encuentra
a la vuelta de la esquina,
porque se reseca la garganta de tanto grito inútil,
porque el silencio se ha instalado en las bocas de tantas mujeres que viven en secreto.
Ha de ser por eso que los diarios nada dicen
de vos ni de mi, ni de las otras que andan por ahí.
Hoy amor igual que ayer, como siempre,
busco entre las páginas de los diarios
noticias del amor entre mujeres.
Hoy amor igual que ayer,
como siempre en el diario no hablaban de ti ni de mí.
Porque las noticias no cuentan historias de mujeres
y mucho menos de lesbianas.
Gal.
lunes, julio 02, 2007
Ser o no ser ¿?
Aún estoy tratando de contestarme una pregunta. Una pregunta que nadie, más que yo, se ha atrevido a hacerme, ¿por qué soy lesbiana?
Creo que hay causas en la historia personal que van marcando el camino de las elecciones. Al menos eso es lo que me ha dicho mi psicóloga y por ahora me cierra
Lo cierto es que tenía muy claro que “no quería ser”.
No quería ser madre, no quería ser esposa, no quería ser una mujer domesticada, no quería dedicarle la vida a ningún hombre, ni a Dios, (aunque en alguna época lo pensaba, pero era una fantasía…un convento lleno de bellas monjas para mi solita.)
Yo quería ser una mujer intelectual. Dedicarme a una profesión (aunque aún hoy no sepa cual). Quería vivir sola en un pequeño departamento con ventanas a la calle por donde entrara el sol de la mañana, y como decía Celeste Carballo “tomarme unos mates y regar las plantas”.Soñaba con tener muchos amigos y amigas y tener una vida social muy activa. Viajar mucho, conocer gente nueva todo el tiempo, escribir, sacar fotos, andar en bicicleta. Quería algo que me hiciera brillar. Ser hermosa y admirada por mi talento.
Eso quería y hasta allí la elección del estado civil apropiado para tales fines era “ser soltera”. No tardaron mis “tías solteras” en desilusionarme y hacerme saber que luego de un tiempo de ser soltera una mujer se convierte en solterona y eso sonaba feo. Aunque yo no me pensaba solterona yo me pensaba intelectualmente activa y eso a me hacía sentir joven. Por el contrario imaginarme ama de casa envejecida y acompañando a un hombre que no hiciera más que escuchar fútbol por la radio mientras iba de mi brazo, un domingo por la tarde, me provocaba una angustia dolorosa.
Viví toda mi adolescencia y buena parte de mi adultez (si es que ese estado se realizó en mi) dentro de mi casa leyendo y mirando televisión, escuchando radio, escuchando buena música, viendo películas extrañas, yendo sola al cine y “autocomplaciéndome” en todo lo que pude. Evitando así cualquier contacto con el sexo opuesto, demasiado opuestopara mi gusto. No era tan necesario mantenerme encerrada, mi físico no ayudaba y mis conceptos intelectuales espantaban al más guapo. Pero, por las dudas, yo seguía encerrada además todo el afuera era irrelevante, mediocre y aburrido, casi tanto como en estas épocas, la idiotez de la gente de mi edad era suprema, las chicas solo hablaban de salir con chicos y se la pasaban arreglándose para gustar a los hombres. Las pobres chicas sin proyectos que en breve se convertirían en madres y esposas no querían juntarse conmigo. Los chicos eran unos tontos con los que no se podía hablar de ningún tema interesante así que para que socializar en tales términos.
Podría decir que yo era una chica solitaria y que de vez en vez encontraba alguna que otra compañera con la que podía compartir mis extraños gustos, pero duraba hasta que la chica conocía a un chico. Como la historia se repetía y se repetía yo optaba por charlar con gente adulta, que muchas veces me halagaba por mi madurez.
De allí a ser lesbiana, al parecer, no estaba muy lejos. Permanecer sola, sin dejarme arrastrar por la vorágine de la norma social ya había sido todo un logro. Permanecer virgen y sin intenciones de cambiar de estado preocupaba a algunas personas de mi entorno que no dudaban en armarme citas con algún conocido soltero y codiciado, a los que, desde luego, no les daba ni la hora. Era en esos momentos fatales que surgía la preguntita ¿che vos no serás…? Mmm no te gustarán las mujeres no?, vos sos rara ... afirmando que algo extraño pasaba conmigo.
Rara era, desde luego no había que ser demasiado observador para darse cuenta que no era como el resto de las chicas de mi edad. No era rara por tener tres ojos o cinco brazos, el prototipo cuasi humano se veía bastante intacto. La rareza consistía en “no ser” lo que debía ser para el momento y el entorno que lo demandaba.
¿Si me gustaban las mujeres? bueno eso era algo que no podía responder a la ligera.Debía pensar un poco en ese termino. Gustarme las mujeres, me gustaban al menos los primeros años de mi infancia me gustaba mi mamá, mi abuela, alguna que otra tía, mi señorita de primer grado, me gustaba que me acariciaran y me abrazaran que me hicieran halagos que me llevaran de la mano a la plaza, que me llevaran de compras y que me dijeran que era hermosa y lo más importante de sus vidas. Si eso era que me gustaran las mujeres!?.. Me gustaban, me gustaba que me amaran y que me cuidaran y sobre todo que estuvieran todo el tiempo conmigo.
Pensando un poco más lejos de la relación filial y amorosa ¿me había gustado alguna mujer que no fuera de mi familia? Y cómo me había gustado sin que mediara una relación afectiva? ¿Ser lesbiana era solo gustar de una mujer? ¿Era sentirse cerca de una mujer aunque esa mujer estuviera muy lejos? ¿Era sentirse feliz con una mujer? Hasta cierto momento de mi vida la palabra “deseo” no existía en mi lenguaje o no se atrevía a brotar en mi lengua y en mi cuerpo mucho menos en relación a una mujer.
¿Cuál fue entonces el indicador de mi “ser lesbiana”? …los años me fueron demostrando que desde siempre mi inclinación hacia ciertas mujeres fue más que un gusto, un placer. Entender el placer por estar entre o con mujeres llevó mucho tiempo (aún esta en proceso), entender el por qué del placer llevó otros muchos, muchos procesos aún en pleno desarrollo
La cuestión es que del escapar compulsivamente de ser heterosexual a ser lesbiana hubo un buen tiempo de espera y maduración. De buscarme a encontrarme hubo mucho camino recorrido, mucha búsqueda y muchas preguntas.
¿Por qué se me ocurrió ser lesbiana teniendo en cuenta que el solo hecho de no ser heterosexual implicaba un conflicto. Sabiendo que el camino sería difícil, a contramano. A sabiendas que este camino sería doloroso y sobre todo silencioso, muy silencioso o mejor dicho silenciado?.
Mas allá del gran temor a ser aquello de lo que no tenía noticias, ni referencias, más que comparaciones con mujeres feas, masculinizadas y silenciosas de las que casi nadie quería hablar, yo avanzaba, obstinada, en tinieblas, a tientas por los recovecos de mi cuerpo, buscando y buscando las respuestas. No había mucho que responderme a mi misma, tal vez los interrogantes eran ajenos, no míos, yo sabía lo que “no quería ser” esa era la respuesta más puntual y lo que quería ser era algo prohibido, oculto, feo, enfermo y que no debía ser. Aún así yo sabía lo que “no quería ser”.
Más que una ocurrencia, entonces, podría concluir que “no ser” era una certeza ciega y terca pero una certeza que desactivaba lo que se me imponía. Era una forma de tomar grandes riesgos, desafiar a la mayoría, discutirle a la vida pre fabricada y determinada por otros. Era pelear contra un sistema enorme e invisible del cual mi pequeña cabeza no conocía nisiquiera la forma, pero con seguridad, monstruoso y no querido.
No pertenecer al montón, que no se cuestionaba nada, me daba esperanzas y tiempo para buscar dentro de mí y acertar que no estaba equivocada en mi rebeldía y sobre todo que el camino, por enmarañado que se presentara, guardaba un sitio de luz para mi.
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Las palabras adecuadas
Como todos los 8 de marzo, sufro una especie de dolor de estómago, pero que no se aloja unicamente en el estómago físico, se adentra en algún lugar del cuerpo que me revuelve las tripas de las ganas y las certezas.
Los homenajes vacíos, a señoras que andan por la vida, las palabritas solidarias, las florcitas baratas, las promociones por el día "d", los politiquitos que aprovechan la ocasión para prometer sus mierditas oportunistas.
En fin el asco y la bronca me invaden, además, porque la mayoría de las señoras andan contentas con tamañas sonseras.
"Al menos se acuerdan de nosotras" dicen unas, otras resignadas dicen "bueno pero algo es algo" y las más se sienten como pimpollos de los jardines de los señores que las halagan por andar portando un útero que les es útil a sus fines.
En definitiva no es más que la política del violento, te martirizan 364 días y uno al año te hacen un regalito miserable.
Y el revoltijo se agudiza cuando intento compartir mis pensamientos con mis ¿pares? discutir y discutir, que esto no es más que mercantilizar un día de lucha, intentar que razonen que es un día de lucha por nuestra dignidad, es como explicar física cuántica a un simio bebe.
No son mis pares tontas ni ignorante, ni estúpidas, ni hacen todo esto porque quieren, son solo mujeres, mujeres que han consumido desde que nacieron este discursito de ser sirvientas y de ser mínimas expresiones de la costilla del señor dueño del planeta y sus criaturas, el hombre.
A mis pares aún les falta verse, desde luego, ¿en que momento se van a ver si nacen y mueren sirviendo a otros y otras?.
En fin creo que hay grandes mujeres que ven y dicen, de manera mucho más poética y sensata esto que trato de decir yo, mujeres que honran con sus letras la existencia y la lucha de quienes no nos permitimos claudicar.
OBRERAS DEL PLACER
En un creciente escenario de militarizació
Somos las trabajadoras con cuerpos improductivos contra la explotación,
las obreras que hacemos de lo habitual la ocasión para el espasmo, para el filo del goce,
las artesanas que abandonan la pasividad para encender la intensidad del tiempo
las cautivas que destruyen las prisiones de la piel que nos niegan,
las historiadoras que trazan la desclasificació
las fabuladoras de pensar insatisfecho que siembran dudas, sospechas y discordia
las costureras de los hilos de rebeldía
las practicantes del arte del descalce y el intervalo que desorganiza el pacto de la mecánica machista
las constructoras que ensayan respuestas a la arquitectura de la violencia
las aventureras que experimentan formas de modificar la vida
las intrépidas que rompen la ortodoxia del placer genital
las terroristas que boicotean las lógicas patriarcales
las expropiadoras del excedente del trabajo, haciendo de la obligación una razón perecedera
las divorciadas de la matriz “femenina”, de los modelos de renuncia, abnegación y sacrificio extremo
las arqueólogas de una literatura de deriva, enterrada, provocadora, que altera el “orden natural” del silencio
la mano de obra desocupada para nuestra masturbación colectiva, para las nuevas formas de hacer sexo
las predicadoras que tienen pertenencias móviles, juegos indebidos, signos indescifrables
las cocineras que hornean presentes que hierven
Porque para las mujeres obreras del placer, el placer:
es la autodeterminació
es una pertinaz insistencia de vida,
es el mapa de los micropoderes posibles ,
es el fluido de la conciencia que busca el consentimiento,
es el orificio por el que escapan los sonidos de la ira,
es un agradable accidente que interrumpe el escandaloso paisaje de una vida apabullada por el acoso,
es un giro en la cuadrícula de la dominación patriarcal,
es la migración hacia el territorio inexplorado de las palabras,
es la sustitución del devenir vergüenza en devenir orgullo,
es el ejercicio diario de frustrar el diseño sumiso de las mujeres,
es la hendidura en la plana imaginería del consumo y el lucro,
es la estimulación intensa del cuerpo sin zonas rojas,
es una extrañeza en la geografía moral del cuerpo,
es la subversión de las jerarquías de poder,
es la discontinuidad con el testimonio de la penitencia,
es el desvío hacia una justicia sensible,
es la vibración nocturna en la oscilación del sueño,
es un invento ante el desgaste del discurso,
es la alteración de la coherencia del deseo,
es la distancia entre la satisfacción y el olvido.
Entre herencias de dictaduras y gritos de la tortura doméstica,
las mujeres estamos afilando la lengua…
fugitivas del desierto – lesbianas feministas
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domingo, febrero 11, 2007
Dudas sobre la maternidad ¿?
Me causa mucha extrañeza oír a mujeres jóvenes angustiadas porque aún no han conseguido tener un hijo o hija. Desde luego yo ya ni me gasto en explicar el porque a mi edad no he sido madre aún y con ese “aún” pretenden dejar abierta la posibilidad de que en algún momento pueda serlo. Por estas épocas, un poco más vieja y más cansada, para no salirles con el tremendo argumento, digo que “aún” tengo tiempo para pensarlo. Puede parecer una cobarde actitud la mía pero en realidad es para que no me jodan.
Esta sensación de angustia que muchas mujeres sienten por la "no maternidad", tan incomprensible para mi, no ha de ser más que el machaque constante que se ha hecho sobre las mujeres durante siglos. No ser madre es automáticamente no ser nada, no ser mujer, no ser productiva, estar yerma, estar fuera. No ser madre es frenar el mecanismo infernal de este menudo parquecito de diversiones.
Tal parece que este mecanismo, llámese sistema, llámese cultura, se ha encargado de hacernos sentir, a todas las mujeres, unas infelices si no parimos, como si no fuéramos capaces de crear, parir y hacer obras inmensamente hermosas, inmensamente nuestras.
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jueves, enero 25, 2007
Madre hay una sola, menos mal!
Chubut Enero 2006
Macabro hallazgo
Convivió 2 años con su hija muerta en la cama
Una mujer de sesenta años fue internada en un neuropsiquiátrico de la ciudad de Comodoro Rivadavia luego de que
Pobre Susanita antes de convertida en momia debe haber tenido que soportar la violencia y la locura de su madre.
Pobre niña que vida habrá tenido.
Imagino las muchas madres que se habrán espantado con los morbosos detalles, que jamás faltan en noticias así.
Imagino a muchos y muchas haciendo observaciones al respecto. De seguro lectores y lectoras guardaran unas pocas horas esta horrible información y a seguir “no hay que llorar que la vida es un carnaval…”
La gran mayoría de mujeres, que se espantan con estas noticias, no se dan por aludidas, no se sienten tocadas en su maternidad, se sienten ajenas y muy buenas, en comparación con la enferma mujer que acabó con la vida de su hija y la eternizó a su lado.
A lo largo de la historia y a cada segundo miles de madres “momifican” psicológicamente, de manera sutil y con todas las herramientas de la cultura, a niñas que luego serán madres.
De manera armoniosa, de manera natural y con la aseveración contundente e indiscutible de: “es por tu bien” se va filtrando por los cuerpos de las mujeres lo que se debe hacer.
Así tenemos hijas que permanecerán solteras eternamente, desde luego sin quererlo, para cuidar y hacerse cargo de sus padres hermanos y familiares.
Hijas que se casaran con hombres que no aman ni desean y se verán forzadas a soportar un matrimonio por motivo similares a los de la soltería.
Hijas convertidas en confidentes, amigas y psicólogas de sus madres, quienes cuentan con lujos de detalles, las tropelías cometidas por el tipo con el que noche a noche duermen tranquilas, convirtiendo a sus hijas en cómplices de la victimización de la madre santa.
Madres que visten a sus nenas con atuendo prostibulario y las venden al mejor postor, o las llevan a la tele o a castin de agencias de modelos.
Madres todopoderosas que ante el mínimo atisbo de lesbianismo de sus hijas desbaratan la jugada con el discursito de: “una vida normal es una vida feliz” y muestran que tan linda es la vida junto a un hombre y lo bien que le va a las mujeres “normales” y/o amenazan con enviarlas a pasar una temporada a un hospital psiquiátrico, porque, aseguran que sus hijas están enfermas y hay que curarlas.
Madres que repiten una y mil veces los rituales secretos de la felicidad simulada, madres que rezan, madres que obligan a abortar, madres que obligan a parir, madres que cierran sus ojos ante la inminente realidad de convivir con un violador, madres que obligan a vivir y permanecer en este mundo solo para que ellas no sufran.
Las madres de las madres de las madres han impuesto a sangre y fuego lo que a ellas les han impuesto a sangre y fuego, cualquier método es válido a los fines de evitar el goce pleno, la felicidad y la libertad de las mujeres
La imagen de una joven momificada y su madre desquiciada manteniendo a su hija muerta durante dos años dentro de su casa es solo el extremo, rodeado de detalles morbosos e inflado por la prensa, solo hay que mirar bien a nuestro alrededor, oír con atención los discursos de las mamis, navegar un poquito dentro de historias familiares y no tardará en aparecer, como una sombra desdibujada, la madre momificadora que con técnicas milenarias y no menos agresivas van convirtiendo a las niñas en objetos a merced de su amor maternal.
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lunes, enero 22, 2007
Maternidad y omnipotencia
Vuelvo al tema de la maternidad porque es el tema eje en el psicoanálisis y en la vida cotidiana. Porque todas nacemos de madres, mujeres y ese vínculo, para bien o para mal, se convierte en indisoluble. Nadie se puede divorciar de su madre y hacerle un juicio por los estragos causados. Así se ha ido conformando una sociedad nacida de mujeres, educada y moldeada por mujeres. El discurso heteropatriarcal ha sido transferido mayoritariamente por mujeres en el marco del cotidiano y cálido seno hogareño.
Las mujeres estamos marcadas por el omnipresente mandato maternal, se nos ha metido muy dentro del lenguaje, de la piel y de nuestras mentes.
La sociedad mira con ojos alucinados a las madres, la venera, la idolatra.
La maternidad vuelve a las mujeres más bellas más luminosas, más jóvenes, más santas, desde luego porque la maternidad vendría a justificar el soberano revolcón que las mujeres tuvieron exactamente nueve meses antes de convertirse en esa magnifica figura digna de adoración y respeto. La enorme panza vendría a ser el árbol que tapa el bosque de lujuria, la noche de sexo, gemidos, eyaculaciones, contorciones placer y sudor que dan origen a la criatura.
Las madres son omnipotentes, soberbias e indiscutibles. Cómo para no serlo! han tenido el poder de crear un ser humano, lo han mantenido con vida a través de su sangre, le han construido párpados y luz en los ojos, le han hecho riñones, dedos piernas, sexo hasta cerebro. Los han traído al mundo a través del dolor, y esto estará presente en cada bocanada de aire que el ser respire, para no olvidar jamás que tan grande ha sido la entrega hacia el hijo-hija amada. Con este discurso gobernaran la vida entera de su amada cría.
Así pues las mujeres andamos por la vida con la carga indiscutible del deber ser. No importa si en ese deber ser quedan deseos truncados. Lo importante para el sistema es que las mujeres seamos funcionales. Parir y reproducir expandirse, generar hijos e hijas para la patria para la infernal maquinaria de la guerra, para el mercado de la prostitución, para el mercado de los medios, para el mercado de la droga, para alimentar al hambriento volcán que humea desde el nacimiento del sol.
Así pues sin darse cuenta la mayoría de las mujeres desea, con febril ansia, parir ser madre, ser poderosa, hacer una extensión de su cuerpo, una sucursal de sus anhelos en un cuerpito nuevo hecho a la perfección por su propio cuerpo, rellenarlo luego con sus ideas y sus ganas truncadas y ver andar su maravillosa creación.
A las mujeres el sistema, el que sostiene un discurso hegemónico, autoritario y absolutamente misógino les ha conferido un único poder, el de ser madres y a cambio de la abnegación y entrega les han regalado un alo de santidad al que nunca desearan renunciar.
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domingo, enero 21, 2007
Cómo paso tanto tiempo, tanta primavera sin ninguna flor?
Las fiestas de Navidad, Fin de Año, celebraciones anteriores y posteriores todas rodeadas de comida, bebida, baile y jolgorio, mas el infernal calor que está haciendo por estos tiempos me han alejado de
Lejos estoy ya del mundo de la militancia por estas épocas. Me he cansado de tantas idas y vueltas y ninguna concreción. El sistema así lo ha armado, discusiones larguísimas, peleas intestinas, diferencias insalvables, todo para hacer lo que se debe quedarse quieta y no salir del enredo cotidiano. El sistema es un bicho inteligente que nos devora de a poquito la cabeza. Habiendo comprendido cómo funciona este macabro mecanismo he decidido ir hacia adentro de mis propias complicaciones antes de pretender construir con otras algo, que en realidad ni las otras ni yo sabemos bien que es. Me dedicaré pues, en estos tiempos, a definir mi propia forma de reproducir el sistema.
Me dedicaré, entonces, a generar mis propias teorías, que de seguro ni serán propias ni serán teorías, pero son, definitivamente, mi forma de creer en lo que creo, después de todo esto es la web y este es mi blog por lo que puedo decir lo que se me ocurra!
Lo mejor será saber que pasa con quienes me leen, lo mejor será volver a esa conexión con las otras que andan allí buscando y encontrando. Lo mejor es no claudicar nunca, aunque sea discutiendo conmigo misma o con las que pasen y lean.
Cariños para todas y en breve vengo con todo!!!!
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lunes, octubre 30, 2006
Aplausos para las L world

Por primera vez tenemos el honor de ver, en la televisión, una tira sobre lesbianas. Era de esperarse que esa tira la hiciera la TV yanqui, era de esperarse que las chicas L fueran divinas y con mucho dinero.
Así para quienes no la han visto todavía les voy a ir detallando los personajes que en esta serie desfilan y que todos los sábado vemos por w chanel, porque a falta de pan nacional buenas son las tortas extranjeras.
Me tomo la libertad de ir describiéndolas en orden de insoportabilidad, total el blog en mío! Y estoy contando una ficción no me tiren con cuchillos tirenme con tenedor....
Jenny: La conflictuada que no es escritora, no es heterosexual, no es lesbiana y encima se hizo un corte de pelo que le queda espantoso.No sabe bien que es lo que le sucede. Tuvo un novio que la encontró teniendo sexo con la dueña del bar “The Planet” Marina. Luego de un buen escándalo se arrepintió de su experiencia lésbica, abandonó a Marina y se casó con el muchacho, que estaba pendiente de hacerla gozar como un buen hombre, para que a ella no se le ocurriera de nuevo andar con chicas. Marina, se fue a Europa a suicidarse. En los nuevos capítulos se está develando la causa del extravió sexual de la señorita Jenny. Parece que esta chica además de arrastrar, desde su infancia, un aberrante suceso está terriblemente sola. Sus amigas “L” están muy ocupadas en sus propias historietas, ninguna de ellas preguntó jamás qué le sucedía a la conflictiva Jenny. Tampoco se les ocurrió facilitarle unas monedas para que se pague una buena psicóloga.
Bette:
Esta es la peor de todas medio blanca, medio negra, medio latina medio, triunfadora, medio violenta, medio comprometida, medio amorosa. A mitad de camino de todo. Vive con una linda chica rubia en una hermosa casa . Trabaja mucho, no tiene tiempo para su pareja, a la cual no le admite ningún tipo de reclamo, pero con quien desea tener hijitos. Se da el lujo de levantarse las chicas que le gustan pero lo hace solo de vez en cuando y luego pide perdón y pretende que todo siga igual.
Todo pasa por su ombligo, el mundo gira a su alrededor ella tiene prioridades: su deseo, su dolor, su trabajo, sus conflictos, sus compromisos, su cansancio, sus proyectos y cuando le queda tiempo su “amada mujer” que la contiene y le hace la comidita.
Tina
La pareja de Bette que soporta todo tipo de maltratos pero que tuvo su momento de ira golpeando a su pareja infiel, haciéndole el amor luego (como dice una “vieja” amiga mía) como para demostrarle quien es ella ¡qué joder!. Luego se fue para castigarla como se debe. Comenzó a tramitar la separación con una súper abogada lesbiana poderosa que la defendía de las monstruosidades de su ex y que luego la apretó para llevársela a la cama. La muy desagradecida no quiso saber nada! Porque estaba embarazada y en nombre de la criatura vuelve a los brazos de la inefable Bette que sigue en su mundito de problemas y que necesita el paño de lágrimas de la madre de su hijo o hija (aún no nació, por lo menos, en los capítulos que se ven en Argentina.)
Dana
la tensita top que se mostraba y que no se mostraba que era y no que no sabía cómo hacer y de repente le cae la novia manager (quien no querría tener una en la mesita de luz) que le arma todo el circo, una campaña publicitaria en donde la vende como “la lesbiana tensita” y se llenan de plata, luego arma el casamiento vip y lo publicita a los cuatro vientos incluyendo a los padres de la tensita que nunca habían sospechado nada. Los viejos re chochos con la nuerita o yernita (todavía no se como se debería decir) Desde luego esto no es gratarola la manager cobró cuanto suceso pudo y cuando encontró una niña más joven y con más dinero para promocionar voló como una gavieta. La tensita, mientras su novia digitaba sus pasos, se pegaba la fiestita de despedida de soltera con su vieja amiga Alice en una escena igualita a la de “nueve semanas y media” comiendo frutillas de la heladera champagne y un montón de clichés remanidos.
Alice
Esta es la bisexual de la historia que se relaciona con varones lesbianos, rarezas de la geografía norteamericana que guarda estas especies. Ella sostiene que los varones la complacen mucho, más si los chicos acceden a vestirse como mujer. Siempre estuvo enamorada de la tensita pero nunca se animó a decirle nada. Se le prendió la lamparita al ver que su amada amiguita se casaría y en un ataque de honestidad bruta le dijo: Te amo! Seamos amigas pero te amo, no nos toquemos, mantengamos la distancia, pero te amo! Hasta que terminaron como dios manda en la escena patética de “nueva semanas y media”
Shane
Esta es la típica escapadora, se quemó con leche y ahora ve una vaca lesbiana y corre kilómetros. Solo se dedica a mantener relaciones sexuales a lo play boy en este caso play girl aunque en la mayoría de las escenas de sexo se la ve dominante y en maniobras sexuales de tipo masculinas. Su look es el de machito ganador. No deja títere con cabeza todos los colectivos la dejan en la esquina, no le hace asco a nada. No se deja atrapar, se hace la difícil, es rebelde. A pesar de sus esfuerzos cayó en la típica trampa de la mujer casada que la revolcó en secreto y siguió su hermosa vida de madre heterosexual y la metió en el gran lío. La peluquera difícil sigue firme lleva a su lecho a cuanta chica linda anda por ahí, rompe corazones y no duerme con nadie.
Hay más personajes en esta serie que ya va por la segunda temporada y promete la tercera. Pero no me voy a detener en ellos por ahora...
La verdad es que, haciendo una descripción de los personajes, caigo en la cuenta que, de no ser por los pequeños detalles del poder adquisitivo y la producción física de estas chicas de Los Ángeles, las situaciones de poder, violencia, ambigüedad, indecisión, mentiras no son distintas en las L A (Lesbianas Argentinas) detalles más detalles menos cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Por suerte no me veo representada en ninguna de ellas.
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Silencio!!!...Lesbianas militando
Luego de haber llegado al lugar que tanto deseaba y encontrarme con quienes, yo sentía eran mis pares, comenzó la ardua tarea de permanecer allí. Desde luego no es ardua la tarea cuando se disfruta de la compañía, el aprendizaje y la amistad pero se fue tornando difícil a medida que iba viendo con más claridad el mundo en el que estaba.
Así pues aquellas mujeres extraordinarias sabias, ejemplares fueron apareciendo menos ideales, mas reales, más cotidianas. Claro que esto me hacía admirarlas mas aún porque no eran tan lejanas ni tan ajenas.
Verlas y compartir con ellas me hacía crecer y pensaba que este crecimiento me llevaría lejos. Mi convicción de pertenencia y de felicidad hacía que todos lo días me levantara con la voluntad de seguir adelante, de emprender el gran cambio, de levantar la bandera de la lucha en defensa de la dignidad lésbica.
Luego de mucho y mucho andar, admito no lo suficiente como para construirme un discurso políticamente correcto, comencé a ver con claridad cosas que no me gustaban pero que suponía podían cambiar, después de todo hablábamos de cambios hablábamos de modificar la realidad que nos había formado, hablábamos de construir.
Con el tiempo fui advirtiendo que el mundo de las lesbianas, como todos los mundos conformado por humanos, tiene sus aristas, lados oscuros, pasillos con rumores, secretos bien guardados, palabras dichas al viento. El oasis en el que pensaba quedarme a vivir, porque me acogía y me daba seguridad, se tornó en un espacio en el que otra vez, una vez más, comencé a sentirme indefensa. El espacio que creía mío, que creía propio, comenzó a serme hostil ajeno a mi verdadero ser. Sentí que ver, oír y decir volvían a ser mis grandes defectos de siempre. Sentí una vez más que hablar, romper el silencio, dentro del mundo de las lesbianas, se convertía en el boleto de salida de aquel sitio que se desdibujaba ante mi triste y nueva orfandad.
En verdad nunca hubiera querido llegar a esta reflexión, pero creo que a estas alturas de mi vida y luego de mucho transitar el camino de la memoria, puedo concluir que romper el silencio en el mundo de las lesbianas fue como soplar sobre castillos de naipes. Hablar y decir lo que me parecía fuera de lugar era volver a ser la niña que cada vez que habría la boca provocaba un problema. Decir lo que veía con sinceridad, en el mundo de las lesbianas, fue como el cuento “del rey desnudo”. Lamentablemente, para mí, siento que las lesbianas que he conocido están todas vestidas con hilos invisibles y entre ellas se halagan sus bellos trajes y siguen construyendo frágiles castillos de naipes vulnerados por la verdad.
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Gal
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jueves, octubre 26, 2006
La que busca encuentra
Hacer una mirada desde lejos, desde el hoy hacia los comienzos de la búsqueda, implica saber en que caminos se anduvo y porque se quiso recorrerlos, si es que esto ha sido una elección.
En mi caso, debo reconocer, la curiosidad me ha llevado a encontrar aquello que buscaba.
La que busca encuentra, lo que quiere, y lo que no, también..
Desde que asumí que deseaba relacionarme sexual y afectivamente con mujeres, comencé a buscar a las otras, a las que sentían lo mismo que yo. No podía creer que yo fuera la única, no me creía que esta ocurrencia fuera solo mía, que no hubiera otras mujeres a las que le sucediera lo mismo. Buscaba a las que estaban cerca pero ocultas. Buscaba teorías que confirmaran mis deseos y mujeres que comprobaran esas teorías. Mi búsqueda era solitaria y silenciosa tenía la certeza que por el mundo andaban cientos, tal vez miles, de mujeres como yo.. pero..¿en donde? ¿Porqué no las podía ver? ¿Por que las que veía y conocía y tenían el perfil de lesbianas no me daban ni medio de bola? ¿Porque se negaban a socializar si teníamos algo en común? ¿Por qué tenían cara de pocas amigas? ¿Por qué yo no me veía en ellas?. Interrogante y más interrogantes demoraban mi investigación y así pasé años. Socializar mis sentimientos con “las chicas” de mi ciudad fue una idea descartada de plano. Tendría que esperar a conocer gente de otros lugares.
No existía la Internet por aquellos años lo más avanzado para la época, o al menos para mi acceso, fue ver a Ilse Fulskova, en el programa de Mirtha Legrand, contando su vida como lesbiana en Argentina. Me quería morir... ¿había una lesbiana visible real, sentada a la mesa de Mirtha un mediodía y en la argentina?!!!. Allí mis dudas se convirtieron en certezas allí direccioné la búsqueda y comencé a tratar de llegar a esa orilla en donde estaban las que se nombraban las que luchaban por nuestros derechos.
Pasaron años hasta que conocí a las lesbianas activistas. Casi todas contaban más o menos lo mismo de sus historias, la soledad, el silencio y la búsqueda eran relatos comunes, muchas de ellas hacía años que teorizaban sobre “el ser lesbianas”, muchas de ellas se nombraban libremente, concurrían a congresos en el exterior se capacitaban en el tema, muchas de ellas conocían a grandes activistas, leían a otras, que antes de que yo naciera, ya andaban diciendo que las lesbianas existieron existen y van a seguir existiendo. Como no podía ser de otra manera mi fascinación por ese mundo fue absoluta. Mi admiración por esas mujeres fue definitiva y mi sensación era la de haber tocado el cielo con las manos. Llegué me dije feliz, aquí están mis pares, aquí están las mujeres que yo quería ver, aquí me quedo para siempre!!!
Hubo días de felicidad total el enamoramiento y la admiración por ese mundo me hacía sentir fuerte capaz de todos los cambios, capaz de enfrentar todos los males. Había llegado al espacio en donde mi coraza podía caer porque allí estaban las mías, mi familia buscada, mi lugar de pertenencia.
La que busca encuentra me dije feliz y comencé mi propia carrera hacia mi liberación apoyada en las magníficas palabras de las sabias mujeres que tanto habían hecho y recorrido.
La que busca encuentra y la búsqueda no termino allí. Luego del primer enamoramiento llegó la etapa, inevitable etapa, de preservación, del espacio encontrado, de los afectos y la construcción.
Que sucedió entonces con el enamoramiento del primer tiempo?
La que busca encuentra lo que quiere y lo que no también.....
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Gal
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viernes, octubre 06, 2006
El final llega aunque no parezca
Después de tantos años una va entendiendo...la vida te pone obstáculos que deberás superar para ser más fuerte más sana y más feliz. En esa carrera a veces desolada, a veces incomprensible se corporizan las "pruebas" que hacen de una "la mujer completa".
En pocas palabras cuando me siento a la mesa de los manjares cotidianos junto a mi querida compañera de vida. Cuando despierto envuelta de cálidos besos y caricias iluminada por la enorme sonrisa de mi amada entiendo al fin que cuando sos pequeña las baratijas parecen joyas verdaderas. Crecer tuvo sus gratificaciones las baratijas son para las nenas tontas que no quieren crecer y yo soy una mujer que desea Joyas las joyas que una se merece por ser buscadora de tesoros.
Pequeñitas y tristes se ven las mujeres del pasado. Juan Carlos Baglieto lo ha dicho muy bien en “Un gigante de Ojos azules” (expongo este fragmento, muy recomendable la versión cantada por el mismo).
Un gigante de ojos azules
amaba a una mujer pequeña
que su sueño era una casita
pequeña como para ella
que tuviera en su frente un jardín
un jardín con madreselvas.
Un gigante de ojos azules
amaba a una mujer pequeña
que muy pronto ya se ha cansado
de tan desmesurada empresa
que no terminaba en jardines
jardines con madreselvas.
Adios ojos azules, dijo,
Y con gracia muy voltereta
del brazo de un enano rico
entró en la casita pequeña
que en el frente tenía un jardín
un jardín con madreselvas.
El gigante comprende ahora
que amores de tanta grandeza
no caben ni siquiera muertos
en esas casas de muñecas
que en el frente tienen jardines
jardines con madreselvas.
Yo me despido de la mujer pequeña que creí haber amado.
También me despido de la mujer pequeña que yo era cuando, en lo perverso, quise encontrar amor.
Destino de quien maldice a quien ama
a S. P
No descansarás en paz por perturbar la memoria de quienes guardan un lúgubre recuerdo de tu sombra.
Caminarás resentida y sola entre tumbas y hedor
Te aferrarás al bastón de tus huesos raídos
Deambularás por la cárcel de tus venas secas de ingratitud
Tragarás el vómito de lava de palabras injustas de tu boca maloliente
Comerás, con dientes podridos, el pan agrio de los que aún te tienen lástima.
Morderás eternamente las manos de quienes pretendan acercarse
Aullarás como los espíritus de tus perros hacinados, hambreados por tu vil forma de amar.
Se anudará tu lengua maldiciente, se hará cenizas tu clamor.
Vagará tu anhelado sueño eterno entre las tumbas de tus víctimas.
Arderás en las llamas del minúsculo cielo, dádiva de tus plegarias.
Huirás despavorida cuando el espejo te devuelva tu espantoso verdadero rostro de siempre.
Serás un cadáver, un ruin fantasma en la memoria de muchos que elevarán una plegaria por pura piedad.
Gal.
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Gal
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domingo, agosto 20, 2006
Justo a mi me toco ser yo
Justo a mí me tocó ser yo.
Aún estoy tratando de contestarme una pregunta. Una pregunta que nadie, más que yo, se ha atrevido a hacerme, ¿por qué soy lesbiana?
Creo que hay causas en la historia personal que van marcando el camino de las elecciones. Al menos eso es lo que me ha dicho mi psicóloga y por ahora me cierra
Lo cierto es que tenía muy claro que “no quería ser”.
No quería ser madre, no quería ser esposa, no quería ser una mujer domesticada, no quería dedicarle la vida a ningún hombre, ni a Dios, (aunque en alguna época lo pensaba, pero era una fantasía…un convento lleno de bellas monjas para mi solita.)
Yo quería ser una mujer intelectual. Dedicarme a una profesión (aunque aún hoy no sepa cual). Quería vivir sola en un pequeño departamento con ventanas a la calle por donde entrara el sol de la mañana, y como decía Celeste Carballo “tomarme unos mates y regar las plantas”.Soñaba con tener muchos amigos y amigas y tener una vida social muy activa. Viajar mucho, conocer gente nueva todo el tiempo, escribir, sacar fotos, andar en bicicleta. Quería algo que me hiciera brillar. Ser hermosa y admirada por mi talento.
Eso quería y hasta allí la elección del estado civil apropiado para tales fines era “ser soltera”. No tardaron mis “tías solteras” en desilusionarme y hacerme saber que luego de un tiempo de ser soltera una mujer se convierte en solterona y eso sonaba feo. Aunque yo no me pensaba solterona yo me pensaba intelectualmente activa y eso a me hacía sentir joven. Por el contrario imaginarme ama de casa envejecida y acompañando a un hombre que no hiciera más que escuchar fútbol por la radio mientras iba de mi brazo, un domingo por la tarde, me provocaba una angustia dolorosa.
Viví toda mi adolescencia y buena parte de mi adultez (si es que ese estado se realizó en mi) dentro de mi casa leyendo y mirando televisión, escuchando radio, escuchando buena música, viendo películas extrañas, yendo sola al cine y “autocomplaciéndome” en todo lo que pude. Evitando así cualquier contacto con el sexo opuesto, demasiado opuestopara mi gusto. No era tan necesario mantenerme encerrada, mi físico no ayudaba y mis conceptos intelectuales espantaban al más guapo. Pero, por las dudas, yo seguía encerrada además todo el afuera era irrelevante, mediocre y aburrido, casi tanto como en estas épocas, la idiotez de la gente de mi edad era suprema, las chicas solo hablaban de salir con chicos y se la pasaban arreglándose para gustar a los hombres. Las pobres chicas sin proyectos que en breve se convertirían en madres y esposas no querían juntarse conmigo. Los chicos eran unos tontos con los que no se podía hablar de ningún tema interesante así que para que socializar en tales términos.
Podría decir que yo era una chica solitaria y que de vez en vez encontraba alguna que otra compañera con la que podía compartir mis extraños gustos, pero duraba hasta que la chica conocía a un chico. Como la historia se repetía y se repetía yo optaba por charlar con gente adulta, que muchas veces me halagaba por mi madurez.
De allí a ser lesbiana, al parecer, no estaba muy lejos. Permanecer sola, sin dejarme arrastrar por la vorágine de la norma social ya había sido todo un logro. Permanecer virgen y sin intenciones de cambiar de estado preocupaba a algunas personas de mi entorno que no dudaban en armarme citas con algún conocido soltero y codiciado, a los que, desde luego, no les daba ni la hora. Era en esos momentos fatales que surgía la preguntita ¿che vos no serás…? Mmm no te gustarán las mujeres no?, vos sos rara ... afirmando que algo extraño pasaba conmigo.
Rara era, desde luego no había que ser demasiado observador para darse cuenta que no era como el resto de las chicas de mi edad. No era rara por tener tres ojos o cinco brazos, el prototipo cuasi humano se veía bastante intacto. La rareza consistía en “no ser” lo que debía ser para el momento y el entorno que lo demandaba.
¿Si me gustaban las mujeres? bueno eso era algo que no podía responder a la ligera.Debía pensar un poco en ese termino. Gustarme las mujeres, me gustaban al menos los primeros años de mi infancia me gustaba mi mamá, mi abuela, alguna que otra tía, mi señorita de primer grado, me gustaba que me acariciaran y me abrazaran que me hicieran halagos que me llevaran de la mano a la plaza, que me llevaran de compras y que me dijeran que era hermosa y lo más importante de sus vidas. Si eso era que me gustaran las mujeres!?.. Me gustaban, me gustaba que me amaran y que me cuidaran y sobre todo que estuvieran todo el tiempo conmigo.
Pensando un poco más lejos de la relación filial y amorosa ¿me había gustado alguna mujer que no fuera de mi familia? Y cómo me había gustado sin que mediara una relación afectiva? ¿Ser lesbiana era solo gustar de una mujer? ¿Era sentirse cerca de una mujer aunque esa mujer estuviera muy lejos? ¿Era sentirse feliz con una mujer? Hasta cierto momento de mi vida la palabra “deseo” no existía en mi lenguaje o no se atrevía a brotar en mi lengua y en mi cuerpo mucho menos en relación a una mujer.
¿Cuál fue entonces el indicador de mi “ser lesbiana”? …los años me fueron demostrando que desde siempre mi inclinación hacia ciertas mujeres fue más que un gusto, un placer. Entender el placer por estar entre o con mujeres llevó mucho tiempo (aún esta en proceso), entender el por qué del placer llevó otros muchos, muchos procesos aún en pleno desarrollo
La cuestión es que del escapar compulsivamente de ser heterosexual a ser lesbiana hubo un buen tiempo de espera y maduración. De buscarme a encontrarme hubo mucho camino recorrido, mucha búsqueda y muchas preguntas.
¿Por qué se me ocurrió ser lesbiana teniendo en cuenta que el solo hecho de no ser heterosexual implicaba un conflicto. Sabiendo que el camino sería difícil, a contramano. A sabiendas que este camino sería doloroso y sobre todo silencioso, muy silencioso o mejor dicho silenciado?.
Mas allá del gran temor a ser aquello de lo que no tenía noticias, ni referencias, más que comparaciones con mujeres feas, masculinizadas y silenciosas de las que casi nadie quería hablar, yo avanzaba, obstinada, en tinieblas, a tientas por los recovecos de mi cuerpo, buscando y buscando las respuestas. No había mucho que responderme a mi misma, tal vez los interrogantes eran ajenos, no míos, yo sabía lo que “no quería ser” esa era la respuesta más puntual y lo que quería ser era algo prohibido, oculto, feo, enfermo y que no debía ser. Aún así yo sabía lo que “no quería ser”.
Más que una ocurrencia entonces podría concluir que “no ser” era una certeza ciega y terca pero una certeza que desactivaba lo que se me imponía. Era una forma de tomar grandes riesgos, desafiar a la mayoría, discutirle a la vida pre fabricada y determinada por otros. Era pelear contra un sistema enorme e invisible del cual mi pequeña cabeza no conocía nisiquiera la forma, pero con seguridad, monstruoso y no querido .
No pertenecer al montón que no se cuestionaba nada me daba esperanzas y tiempo para bucear dentro de mí y acertar que no estaba equivocada en mi rebeldía y sobre todo que el camino, por enmarañado que se presentara guardaba un sitio de luz para mi.
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Gal
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jueves, agosto 17, 2006
Vida cotidiana a pedido de las admiradoras

Queridas admiradoras y fanaticas estoy intentando no morir en el intento de supervivencia en este bendito suelo argentino, como mujer, como lesbiana pero sobre todo como humana, si es que me queda algo de eso y no me convierto en más simia de lo que ya soy. Para que sepan algo más de mi les cuento que trabajo de empleada doméstica no menos de 7 hs diarias y que en los pocos ratos libres intento ser militante lésbica, feminista por la defensa de los derechos de todas las mujeres en una ciudad que apenas permiten que "seas". Como si esto fuera poco se me ha ocurrido la la feliz idea de ponerme a estudiar un cursito de RRHH (para ver si puedo cambiar de laburo, cosa que cada vez me queda más lejos) Para estudiar tengo que viajar a Rosario una ciudad a 50 kms de Villa, gracias al magnífico transporte con el que contamos por esta zona con suerte en una hora y pico llego a mi lugar de estudio. En fin chicas cada vez me pesan más los años y cada vez tengo menos tiempo. A lo antes dicho le agrego, como lugar de descanso que dobo cuidar y resguardar tengo una novia hermosa!! una perra, una gata algunas plantas y una casa...espero sepan disculpar las demoras en la producción de textos pero pueden distraerse con los blogs de fotos, los de poesías o el tallercito de letras, en el que suelo escribir también. Estoy preparando algo tengan paciencia y si no lean a las grandes escritoras que bien se han esmerado en producir para nuestro goce. Les mando un abrazo a todas y muchas gracias por leerme e insistirme a seguir con la tarea de reflexionar...las espero en los otros blogs.
gal.
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Gal
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sábado, junio 24, 2006
El reino del revés
A veces, muy seguido, pienso en qué cosas son las que me apasionan, y no logro poner una lista de prioridades, todo me gusta un poco, todo me gusta mucho y no logro definirme en nada.
Ya llevo muchos años, más de treinta, intentado saber cual será mi verdadera vocación. Cómo si esto fuera la gran quimera, la gran y enorme pregunta que me signa desde que he nacido.
Qué ser o más bien quién ser para el resto de la humanidad, qué mostrar o qué demostrarle al resto. ¿Qué cosas sé hacer para encajar en este mundo?, qué cosas hago bien y qué cosas soy capaz de aprender. Qué cosas hago mal? ¿Existe el mal?
Siempre tuve muy claro que las dimensiones y los números no son mi fuerte, no comprendo estrategias ni consignas y hasta creo que mi velocidad mental es similar a la de un caracol en una mañana soleada.
Puedo ver todo desde una mirada muy propia tanto que nunca encaja con la lógica mundana y real. Con mis propias reglas me es difícil moverme en el mundo, ha de ser por eso que siempre estoy a contramano.
Desde muy pequeña, algo extraño habitaba en mí, un mundo del revés interiorizado y rebelde que no compatibilizaba con la educación de los años ’70 de la Argentina y menos, con la educación y orden que pretendían imponer mis padres.
Mis primeros conflictos fueron de “orden” mi idea del orden siempre era diferente al orden pre establecido, es más, mi idea del orden era precisamente el des - orden, un orden al revés en el que yo comprendía el mundo. No se si lo comprendía o si trataba de comprenderlo pero por esos rumbos de “tratar” aún sigo caminando.
Cuenta mi madre que desde muy chica cuando me preguntaban si quería algo yo respondía que “no” con la cabecita de un lado a otro y me negaron casi todo hasta que advirtieron que “no” era “sí” y que “si”, en mi lenguaje, era “no”, tal fue la confusión de mis mayores que, por las dudas, ya nunca más volvieron a preguntarme nada y les resultó mucho más práctico no dejarme opciones, dándome lo que ellos consideraron apropiado.
Creo que allí fue donde construí mi primera propia jaula.
Luego, un poco más crecidita comprendí que me tendría que adaptar al lenguaje oficial para no seguir haciendo, comiendo y tolerando todo aquello que, por contrariada, estaba soportando pero no era nada fácil y siempre se me confundían los tantos, “...se equivocó la paloma, creyó que el mar era el cielo y que la noche la mañana se equivocaba…” decíaRafael Alberti en la voz de Serrat y yo era la paloma.
Cuando llegó la etapa de la escuela, comenzaron los problemas enserio.
Mis cuadernos, presentaban una pequeña diferencia con el resto de los cuadernos de mis compañeritos, estaban completamente escritos de abajo hacia arriba, desde afuera hacia adentro y desde luego sin respetar ni entender de márgenes, renglones ni espacios.
Recuerdo que un día, luego de muchos retos y muchas recomendaciones de mi mamá, muy nerviosa, llevé en un sobre y ordenadas cómo debían pegarse, todas la figuritas para pegar en el cuaderno y pensé durante todo el viaje hacia la escuela, mientras cantaba aurora y tomaba distancia, en no equivocarme y pegarlas cómo debía hacerlo, desde el margen hacia afuera y desde arriba hacia abajo, pues sucedió lo esperado. Cuando terminé de pegarlas, contenta, las miré y advertí que había tomado el cuaderno al revés. Lloré mucho, me enojé mucho, tiré el cuaderno, me puse roja de rabia y de vergüenza y me sentí inútil hasta el día de hoy.
Uno de mis juegos favoritos, de niña, era marearme hasta quedar tirada en el suelo viendo cómo todo giraba y se convertía en otro paisaje, allí no había arriba ni abajo había desorden de imágenes y eso me encantaba. Otro juego era tirarme de espaldas con la cabeza colgando de la cama para imaginarme, nuevamente, un orden distinto al que me imponía la gravedad planetaria. Pero eso solo sucedía en mi cabeza, en el mundo real había un orden que cumplir, un arriba que respetar un abajo que pisar, una derecha que nunca sabía cual era y una izquierda que me complicaba la existencia.
Gimnasia, la materia más odiada y perversa, para una niña como yo, se convirtió, entre otros males de mi infancia y adolescencia, en mi gran tortura, después de matemáticas, claro está. Cuando la maldita profesora, hija de Satán, comenzaba con esos estúpidos ejercicios en donde debía rotar los brazos para un lado y saltar para otro y todo esto sincronizado con las compañeras de fila, yo hacía todo exactamente al revés y chocaba con la manada que, cual ejército ruso, hacían al pie de la letra los ejercicios impuestos. Por eso durante casi todo el tiempo que duró, la maldita, “educación” fingí estar mortalmente enferma, descompuesta, traumatizada y muy dolorida de lo que fuera para no tener que someterme a tan grandes papelones.
En fin la vida no me ha sido fácil y he tenido la costumbre de entorpecerme a mi misma, más me hubiera valido ser sumisa y no cuestionar las reglas que hacen que este mundo funcione tan aceitado y feliz, más me hubiera valido ser un poco menos expresiva en mis costumbres y adaptarme como casi todos los seres vivos del planeta, pero no yo elegí el camino más escabroso, el más difícil, el más contrariado y lo peor es que los años han hecho bien su trabajo, he empeorado!.
El desorden sigue siendo mi orden, el zaping mi forma preferida de ver tele, mis disidencias siguen manteniéndome en pie. Aún estoy patas para arriba inventando mi propio mundo en el que no existen fronteras ni estúpidas formas que deforman.
Sigo a contramano con el mundo. Si todos entran yo salgo, si todos van yo vuelvo en vez de inventarme una mentira, para ser feliz, como el resto de los mortales, yo he elegido a la verdad como aliada, como estandarte, aunque esto me cueste la vida.
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viernes, junio 09, 2006
De aquellos años
La poesía que leerán más adelante tiene su historia, fue la primer poesía lésbica que escribí y que me atreví a leer en público.
Desde luego yo no sabía que estaba escribiendo una poesía lésbica y los que escuchaban tampoco creo que lo hayan advertido.
Yo, por aquellas épocas, no sabía exactamente qué estaba escribiendo. Hoy a muchos años de haberla escrito percibo la vivencia del silencio en el que la mayoría de las lesbianas nos sumimos por no ser lo que deberíamos ser : mujeres heterosexuales que se ajustan a cierta práctica sexual impuesta por el sistema.
Esta poesía nació después de mi primer experiencia sexual con una mujer (hace poco más de diez años).
A la muchacha tuve que olvidarla a la fuerza, a fuerza de dolor, mejor dicho, como no podía ser de otra manera.
A esa mujer le agradecí siempre aquel día, pues abrió mi alma y mi cabeza a la idea de animarme a disfrutar de mi sexualidad, lamentablemente solo eso puedo agradecerle, pues la historia tuvo su lado sádico. Pero parece que eso es lo que nos depara el destino en los comienzos a muchas lesbianas.
Aquella hermosa chica me enseñó el camino del placer y luego desapareció o lo que fue peor, aparecía, de tanto en tanto, para recordarme que fue ella la primera en navegar las aguas que nadie había navegado.
Ella no sabía bien qué quería pero... me quería para ella sola, aunque ella tenía compromisos con media humanidad y ni un segundo para escucharme, valorarme, amarme o al menos hacerme pasar un buen rato de sexo digno. La histeria a más no poder plasmada en la bella imagen de la mujer de mis sueños.
Ella se convirtió en dueña de mi inocencia, de mis fantasías,pues yo creía que esa mujer era el amor de mi vida. Manipulaba con maestría los tiempos. Sostenía con absoluta seriedad promesas que jamás se cumplirían y dejaba mis deseos truncados una y otra vez. Yo siempre esperaba que ella llegara para decirle todo lo que había pasado por mi cuerpo en su ausencia y ella llegaba con un cargamento de líos, a las apuradas, contándome algún conflicto grave que yo debía ayudarle a resolver.
Por aquellos tiempos yo representaba a una Penélope tejedora de deseos que jamás se cumplirían..
A ella el compromiso con una mujer le parecía imposible pero, a la hora del placer, sabía que puerta golpear. Claro que eso era dentro de sus tiempos y sus ganas y jamás pude tocarla, el juego era que yo disfrutara de lo que ella hacía conmigo, sin darse cuenta que mis ganas quedaban atrapadas en mis manos y jamás se las podría mostrar.
Pasaron muchos litros de agua bajo del puente desde aquella historia, histérica y estoica hasta darme cuenta que la culpa de los vaivenes indecisos de esta mujer eran solo parte de mi manía de autodestrucción, mi baja autoestima y mi crédula inocencia de pensar que ella algún día me querría.
He aquí la poesía de aquellos años de angustias y desilusiones...pero de crecimiento.
La tarde de los silencios
I
La tarde cae inevitable
Nos enmudece, nos ensordece
Nos vacía, nos devora, nos desnuda
El sol se lleva en sus entrañas
Todas las palabras que volaron
De nuestros labios
II
Voy a destinar la eternidad
A recorrer el espacio con mis manos
Para atrapar tu mirada crepuscular.
Voy a tirarme sobre la hierba,
a la sombra de una nube
Para que el verde intenso corte en dos mi soledad
Voy a dejar que el silencio aprisione
mi cuerpo y me cubra
hasta convertirme en enredadera
que trepe la inmensidad del horizonte
III
Hubo una tarde en la que el silencio era un gemido de lluvia sobre mi pecho, un redoblar de truenos en mi corazón. Una tormenta silenciosa que se levantaba en tormentosos ojos dispuestos a diluviar sobre mí. A mojar hasta el ultimo de mis sentidos.
Hubo una tarde en que las palabras se aferraron a las cuerdas convirtiéndolas en rejas para que lo sonidos nunca pudieran salir.
Aún los oigo aleteando en mi garganta subiendo hasta mis oídos, ensordeciéndome.
Hubo una tarde en la que yo saque despacio mi piel, la extendí sobre la cama para que no se arrugara quedando al descubierto mis músculos, luego mis órganos, los torrentosos ríos sanguíneos y mis huesos que liberaron mi alma desde el fondo. Mi alma libre como un as de luz se despojaba de pesados prejuicios para perderse en el infinito.
Fue esa tarde cuando el arco iris comenzó a encenderse que mi alma tuvo que volver a acomodarse en el incómodo cuerpo, cerrar todos los cierres de a uno, de adentro hacia fuera. Primero los huesos, después los torrentosos ríos sanguíneos, los órganos, los músculos y la piel ahora impermeable.
Fue esa tarde que el silencio me envolvió como una manta, como una espesa niebla. Apagando los recuerdos que aún sonaban a gemidos de lluvia sobre mi pecho, a redoblar de truenos sobre mi corazón.
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Gal
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domingo, mayo 07, 2006
Siempre Libre!
La menstruación es “el tema” que nos cruza casi toda la vida a todas las mujeres.
Motivada por los comentarios del tema que leí en el blog de una gran escritora, Gabriela de Cicco, http://pont_des_arts.blogspot.com/2006/05/de-la-menstruacin.html , me dispuse a contar mi experiencia.
Todo comenzó una siesta de otoño, yo era una nena extraña, que no pensaba en crecer ni en ser jamás una mujer, o al menos no una mujer como lo era mi madre o mi abuela o todas las mujeres que conocía.
Yo no quería ser una mujer oscura a la que siempre le dolía algo, una mujer con golpes y con tristezas que se veían desde lejos. Es más yo no quería ser una mujer porque ser una mujer implicaba ser madre, ama de casa o maestra, yo quería viajar, aprender y aprender, navegar ser una pirata, recorrer jardines imperiales, ponerme los suecos y las camisas de muchos colores que usaba mi tía hippie.
Pero este asunto de crecer era inevitable y aunque yo no lo quisiera tenía un entorno que me obligaba. Mi hermana, tres años menor que yo (de solo siete añitos), se la pasaba preguntando y preguntado y metiéndose en un montón de asuntos escatológicos, que a mi no me interesaban. Ella veía parir a las perras, ella veía que a mi mamá le salía sangre de algún lugar y lo decía por todas partes. Yo jamás advertía nada de todo eso, mis intereses estaban total y absolutamente vinculados a cuestiones científicas y geográficas, de cómo nacían los seres humanos no me interesaba, ni me parecía que debiera interesarme.
Mi madre, ante tanta curiosidad de una y tanta distracción de la otra, en este caso yo la mayor y la que debería estar más interesada , desplegó un arsenal de diccionarios, revistas, enciclopedias, papeles y lápices para explicarnos a ambas las cuestiones que como niñas debíamos saber.
En aquella siesta de otoño mi mamá toda entusiasmada, comenzó la magistral clase arrancó con la metáfora de la tierra fértil y la semillita y unos hermosos dibujitos de óvulos y espermatozoides, ovarios, útero, etc. Palabras que yo iba buscando en el diccionario para verificar la veracidad de las mismas, pero en mi obtusa cabeza no entraba que todos esos órganos estuvieran dentro de mi panza.
Hasta que llegó la terrible explicación de la menstruación. Mi madre, siempre con el diccionario en mano, quiso convencerme de “lo natural” y magnífico que era este acto. Sucedería así: habría un sangrado, que duraría tres o cuatro días con el objetivo de limpiar el útero de un óvulo que no había sido fecundado. Casi con lágrimas en los ojos, me decía que este era un acto maravilloso de la naturaleza, la preparación del cuerpo de la mujer para ser madre, para dar vida. Salí corriendo, tapándome las orejas con las manos y gritando que ni loca se creyera que a mi me iba a pasar eso. Me fui llorando a refugiarme debajo de mis árboles amados repitiendo una y otra vez que no me sucedería a mí, lo decía como un conjuro, como si mis palabras hubieran podido detener lo inevitable.
Aunque mi resistencia era persistente la idea no dejaba de rondarme por la cabeza y me perturbaba bastante, todo cuanto se refiriera al tema me caía pesado y trataba de evitarlo, salvo por una publicidad que aparecía en la revista “ Selecciones del Rider Digest ”, una hermosa mujer con el cabello largo al viento y los brazos abiertos con una enorme sonrisa, en un prado lleno de flores era el marco que publicitaba las toallitas femeninas “siempre libre” me provocaba cierta curiosidad, ¿Qué la hacía tan feliz a esa mujer? Sería yo siempre libre después de menstruar? Sería dichosa con aquel espantoso suceso?
Mi negación no pudo detener el tiempo y dos años después, de la tortuosa tarde otoñal, sucedió, el 8 de diciembre, día de la virgen, el patio olía a jazmines y a verano, yo me sentía extraña, más que de costumbre, me dolía algo que no podía precisar qué era, pero era un dolor muy viejo, muy agobiante, un dolor inexplicable y una tristeza profunda, una tristeza que no había sentido antes, tal vez la tristeza de saber que mis conjuros habían sido en vano.
Sentí algo pegajoso en mi bombacha, algo que no era común, algo que molestaba y fui al baño, allí una mancha marrón oscura y de mal olor manchaba mi ropa, entonces llamé a mi mamá, con la frustración inmensa de tener que darle la razón. Ella se emocionó mucho y se lo contó a mi tía abuela que vivía con nosotras, y de haber tenido teléfono hubieran llamado a todas las mujeres de la familia, para escandalizarme mejor. Igualmente al otro día apareció mi abuela toda llorosa y con un regalito premiando mi maravillosa experiencia.
Nunca pude sentir esa felicidad que estas mujeres de mi entorno promovían, nunca pude comprender muy bien por qué la naturaleza se ensaña de semejante manera con las mujeres, por qué nos toca estar listas, aunque no lo deseemos, para parir, por qué a nosotras.
Yo propongo un listado celestial en el cual se le pregunte a las niñas, 2 segundos antes de salir de la cueva, si querrán parir. Si la respuesta es no se las liberará del detalle de la menstruación despojándolas así de andar sangrando al divino botón.
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domingo, abril 30, 2006
La maternidad, una idea inconcebible

Cualquier poco seso que lea esta pequeña reflexión puede pensar que mis ideas están vinculadas a mi ser lesbiana. Para ellos valla mi escupitajo sincero.
Desde hace muchos años estoy tratando de comprender y elaborar esta cuestión de haber nacido mujer.
La estúpida obstinación de buscar explicaciones a los acontecimientos inexplicables me mantiene viva entre otras delicias que propone el beautifull World.
Ser mujer supone, inmediatamente después de perforar las pequeñitas orejas de una bebe, para calzarle los aretes que de por vida dirán que eres una “bella mujer”, una irreversible verdad e imposición: “serás madre y parirás con dolor”.
Joder, que no había algo más divertido y menos espantoso para las mujeres? Esto viene a confirmar mi teoría, que no es del agrado de muchos creyentes, que si existe un dios de seguro no es mujer y de seguro es misógino, cruel hasta macabro, porque solo en la mente de un gran perverso puede caber la idea de la procreación en tales condiciones.
En verdad, desde que analizo y expongo estas, mis raras e incomprensibles teorías, solo he tenido problemas. Ya en mi adolescencia proponía que los niños podían nacer sin la intervención de una madre. Vino a confirmarme esta loca idea una peliculita yankie que planteaba la gestación de un bebe en un laboratorio simulador del vientre materno y al cual los padres tenían acceso, viendo crecer al feto a través de un cristal. Bingo! Dije yo, contentísima, así si quiero ser madre!. Lo expuse en la clase de biología en donde se empeñaban en convencerme de lo natural y divino que era gestar y parir. La propuesta fue desechada y agraviada por se antinatural, aberrante de ficción y fría. Como si no fuera aberrante tener dentro de las viseras un ser humano que está comiendo parte del cuerpo de otro, como si fuera muy alucinante que los huesos de las mujeres se abran como compuertas para que salga ensangrentado un ser vivo por su vagina, lugar que antes y después estará vinculado al placer. Sin hablar de lo que implica todo este proceso nueve meses antes y toda una vida después. Sin contar, además, que ante mi defensa del aborto y la eutanasia querían lincharme en plena hora libre.
“…Así es la naturaleza..” se empeñaban en sostener mis profesoras, madre, abuela, tías y mujeres varias, con esa simpleza aguda, extrema y sin ningún tipo de planteo a “lo natural”. “..Así son las cosas..” “.. Las mujeres venimos preparadas para sufrir, y preparadas genéticamente para el parto...” suelen decirme mujeres más jóvenes que yo haciéndose las superadas, con una panza enorme por delante, creyéndose diosas absolutas, hermosas y luminosas, cuasi vírgenes, con un halo de verdad absoluta sólo porque están cumpliendo con el magnífico mandato divino y natural de parir. Sin pensar, ni un instante, en el facineroso acto que cometen al poner a rodar en este mundo a un ser pequeño, indefenso y frágil que estará a merced de sus antojos, y los de muchos más, que será el fruto de sus proyecciones y frustraciones, que tendrá impreso en su genética rasgos, enfermedades que no pidió, nombre, nacionalidad, raza, idioma y religión que no eligió.
Las señoronas, que están llenas de ternura e instinto maternal, no se cansan de preguntarnos, a las mujeres que pretendemos pensar, reflexionar y defender los deseos de las mujeres más allá de la animalidad del parir por parir, ¿Quiénes somos nosotras para quitarle la vida a un niño por nacer? Y yo les devuelvo la pregunta ¿Quiénes son ellas para engendrar criaturas en este mundo violento, lleno de miseria y lleno de fundamentalistas que utilizaran sus lindos niños para seguir alimentando las hogueras de la guerra?
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domingo, marzo 12, 2006
El trabajo dignifica

En este tema de los típicos estereotipos, estereotipados, sucede que una, ya a los 37 años, no sirve ni para tocar el timbre, ni para mirar quien viene.
Desde el vamos, antes de los 37, tampoco daba el "estereotipo" nunca fui flaca, ni rubia, ni hermosa muchisisisisisimo menos sexy, por lo tanto en mis ambiciones, tontas, absurdas, estúpidas, en una palabra, de conseguir un trabajo de secretaria o algo parecido, fracasé y fracasé.
Pues la secretaria debe ser (según las películas, novelas e imaginerías masculinas) dos puntos atención:
Alta, flaca, tetona, culona, cintura de avispa, poco avispada, decir siempre que sí, y sobre todo, por eso debe de ser flaca, sentarse en las rodillas del jefe ¿?¿.
Al menos por eso lado pretendían educarnos en la secundaria. Estudie el secundario con una terminalidad administrativa, no fui brillante pero tenía los mejores promedios de toda la escula, (era una escuela chiquita). La profesora de gimnasia se empeñaba en torturarme con ejercicios infrahumanos y ante mi reniegue y negativas de cumplir con su macabro plan, ella sostenía que debía formar mi físico para ser una secretaría esbelta y dotada para cumplir con mis tareas satisfactoriamente.
Desde luego me llevé gimnasia, desde luego nunca pensé en ser Melani Griffit y nunca se me hubiera ocurrido sentarme en la falda de un tipo para escribir una carta. En el último de los casos mi fantasía tiraba más para el lado de encontrarme con una compañera de tareas que me invitara a cenar a su casa, en una noche de tormenta, viéndome obligada a dormir en su única cama, pero eso era algo que la profe de gimnasia desconocía, aunque era una vieja medio rara.
Por aquellos años de estudiante soñaba con un puesto de trabajo que me diera la posibilidad de ejercer aquellas materias, muy interesantes para mi gusto, "organización de empresas" "ética de las relaciones humanas y profesionales" en donde aprendía cómo se relacionaban las oficinas de una empresa entre si y cómo se debía proceder dentro de las tareas profesionales para ser exitosa. Me imaginaba siendo parte de una organización en la que mi trabajo se distinguiera, como en la escuela, por mi capacidad de organizar, de cumplir, con exageración, mis tareas, por ser absolutamente responsable de mi puesto, por escribir cartas comerciales distinguidas y creativas, logrando así ascensos y premios que me dieran la posibilidad de comprarme una casa pequeña con patio y jardín y un citroen amarillo con el que pudiera hacer viajes felices, con una chica talentosa a mi lado, por supuesto. (Aclaro que de todas estas ilusiones solo conseguí la chica talentosa a mi lado, que no es poco)
Luego de tantos y tantos años de repartir, como volantes de rotisería mis curriculum, cada vez más desactualizados. Luego de haber hecho cualquier cosa menos lo que aprendí en la escuela y luego de darme cuenta que para, estas alturas de la realidad, solo consiguen trabajos buenos los hijos y entenados del poder, debe haber sido siempre así, pero yo no me daba cuenta, entendí que lo mio es fregar, con orgullo y distinción, fregar para que las señoras amas de casa luzcan sus brillantes objetos, fregar para sentirse absolutamente necesaria y que las mujeres no pueden vivir sin mi, fregar para que se peleen entre ellas diciendo que tienen a la mejor, la más responsable, e intelectual empleada doméstica.
Debería haberle hecho caso a la profesora de gimnasia al menos hubiera desarrollado otras capacidades dentro de la opresión.
Gal marzo 2006.
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lunes, febrero 20, 2006
Amaneciendo
Late el reloj en el silencio de la casa.
Aún no amaneció, el cielo está intentando volverse luminoso.
Aprovecho este silencio, que deja oír mis palabras, para escribir lo que siento en este nuevo día, tal vez comience a marcar mi destino con tinta y ganas nuevas.
En un rato despertará el barrio y la ciudad toda, se sentirán las persianas chirriar, lloraran los chicos de enfrente, la vieja de abajo golpeará las tercas puertas y comenzará el ritual obsesivo de baldear el patio.
Por ahora solo oigo el rumor de la fábrica masticando el aire fresco y vomitando humo oscuro sobre la mañana que comienza.
Por ahora solo oigo los pájaros bochincheros que despiertan, el sonido de algunos autos y colectivos en la ruta, que comienzan a romper la armonía de la deshecha noche.
Está amaneciendo, como todos los días, saludo al sol mi gran amigo, que me abrasará y sofocará y hará que mi día sea más difícil de transitar en el ardor del cemento, pero lo amo igual y él lo sabe.
Tomaré las pequeñas cosas bellas que me regale este día, las guardaré como tesoros en los bolsillos vacíos de mi alma, miradas, dolores, sonrisas, sueños, colores con las que haré un collar de piedritas luminosas.
Volveré a mi hogar después de trabajar mucho, volveré cansada y alejada de la frescura de la mañana, cargada de cansancio y ruidos, con arenitas en los ojos y algunas lágrimas escondidas. Entraré en mi casa, me refugiaré en la mirada limpia y clara de mi compañera, mis amadas amigas peludas y mimosas me darán caricias plenas de felicidad por mi llegada.
Entonces, me pondré a escribir sobre el blanco cuerpo de mi amada la historia de un día más.
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sábado, febrero 11, 2006
Destino, casualidad o así es la cosa parte II
Y bien así era yo años atrás, soñaba, siempre soñaba, me parecía seguro el sitio que había creado para mi corazón, me parecía perfecto ver llover tras los cristales, cuando podría haberme empapado bajo el aguacero, simplemente tenía miedo, miedo a sufrir, miedo a sentirme perdida en brazos de alguien, miedo a mis propios deseos desbordados, miedo de mostrar lo frágil, y pequeña que era.
En medio de tanto miedo, y cómo era de esperarse, no advertí que la vida se iba pasando y todo a mi alrededor giraba sin que yo pudiera comprender demasiado el mecanismo de vivir, no es que hoy haya comprendido, solo me esfuerzo más por entender.
Por aquellos años en los que creía firmemente que "el amor" debía permanecer lejos de mi, para para ser definitivamente feliz, deseaba no ser vista ni tocada por nadie, más que por mi misma. Puede sonar a onanismo, lo era, pero la mejor manera de preservarme era estando aislada en mis propias fantasías.
Tal fue la coraza que conformé, con mis propios miedos, que me pasaba por delante el destino y yo muy convencida miraba para otro lado.
La mujer que sonreía estaba a pasos de mi, tenía una vida, distinta a la mía, tenía una familia, y tenía unos ojos que me parecían familiares, cómo si siempre hubiera estado mirándome en su mirada.
La mujer que yo espera golpeara mi puerta y robara mi corazó, estaba cerca.
Solo que el tiempo teje y desteje con nuestras horas las historias a su antojo y nos hace subir y bajar del escenario, en enredos y desencuentros que , a veces, parecen no tener fin.
El tiempo estaba madurando dulces frutos en el árbol del destino.
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miércoles, febrero 08, 2006
Destino casualidad o así es la cosa?
Parte I
En las horas en que el sueño, casi logra vencerme, vuelvo mis pasos hacia atrás. Y recuerdo los días en los que pensaba en “el amor”. Por aquellos años de mi juventud, anhelaba la llegada del día en que lloviera sobre mi piel y que esa lluvia tuviera un nombre de mujer entera, el aroma de una piel real, el color de unos ojos verdaderos.
“El amor”, era para mi, un sueño, un hermoso sueño que repetía una y mil veces en mi mente, cambiando los rostros, los cuerpos y los nombres, jugando a armar una mujer a mi medida.
Algunas veces me quedaba horas mirando una nube, acariciando la hierba y pensando que así sería estar enamorada.
Otras, con los ojos cerrados, imaginaba una lengua suave y tibia que me recorría, una mujer sin rostro despertaba, en mi, secretas cosquillas que me hacían feliz.
Me preguntaba, mientras viajaba en colectivo, si esa mujer que cruzaba la calle, con el pelo recogido y unos libros en las manos sería “ella”, si aquella otra, la de la mirada perdida, que jugaba a no verme podría estar pensando en mi. Estaba casi convencida que la encontraría de una manera mágica, chocaría con ella bajando de un taxi, un ventarrón me arrojaría hasta sus brazos, o con mi tan aguda torpeza, tropezaría y vendría a levantarme, la definitiva mujer de mis sueños.
Así anduve años y más años envuelta en esas extrañas fantasías, en esa búsqueda pausada de detalles insólitos, que de seguro, cuando sucedieran, no sabría reconocer.
Así fue que una mañana, al abrir la ventana de la casa en la que trabajaba, vi una mujer que subía a un auto, sonriendo feliz, radiante, con unos enormes y dulces ojos que lo iluminaban todo.
Me quedé viéndola, como si fuera una aparición mágica, algo que no vería muchas veces en mi vida y mientras se alejaba y de ella solo quedaba en el aire esa imagen que mis ojos se guardaban, pensé ¿será ella la mujer de mi vida?...
Difícilmente podría serlo, esa mujer, tenía una belleza destinada a alguien y alguien la amaba, esa mujer no sabía que yo habitaba tras esas cortinas, esa mujer era demasiado para mi.
Entonces, ella comenzó a formar parte de mis fantasías, palabras que yo inventaba, colmaban sus labios, besos, que solo me pertenecían, enbriagaban mi boca.
Eso si, la principal regla de este juego era que ella jamás se enteraría de mi existencia y yo sería feliz con la distancia que el destino y mi temor imponían.
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domingo, octubre 30, 2005
Gabriela Lorenzo la única lesbiana de Villa Constitución?

Hace algún tiempo, fui invitada por un periodista local a su programa de televisión llamado “El cristal” para hablar de militancia lesbo-feminista.
Sin darme cuenta estaba inscribiendo en la historia de esta ciudad un acto por demás de relevante. Que yo sepa no ha habido, hasta mi presencia en los medios, ninguna lesbiana capaz de nombrarse como tal de manera pública.
Por supuesto que mi intención al exponerme era, además de visibilizar la situación de las lesbianas en la sociedad, llegar a otras lesbianas para conformar así un grupo de reflexión, de charla o de mero encuentro.
Encontré entonces, después de mi aparición televisiva, mucha gente que me felicitó por mi valentía, cosa que me alegró. Lo que no encontré fue una sola lesbiana que se acercara por lo menos a saludarme. No hago distingo entre personas y lesbianas, sino digo lesbianas habitantes de Villa Constitución vecinas mías, mujeres, que como yo, viven con otra mujer, en pareja.
Lo que me dejó pensando que las lesbianas:
- No miran los programas del cable local.
- Les asusta mucho la exposición pública.
- Están muy cómodas viviendo su sexualidad “puertas adentro”
- No existen lesbianas en Villa Constitución.
El último punto, de ser cierto, es preocupante, ya que me deja el primer y único puesto de lesbiana en la cuidad. Y se estaría entonces cumpliendo aquello que me preocupaba tanto cuando chica, que era saberme la única, extraña y excéntrica mujer a la que le gustaba otra mujer.
Por suerte, y en otras circunstancias conocí a muchas lesbianas villenses que echaron por tierra mi tonta creencia de que no había lesbianas en ésta ciudad. Desde luego, ninguna tiene la más mínima intención de conformar un grupo de reflexión y militancia. Por ahora sólo me queda seguir enterándome que somos muchas más que dos.
Si sos lesbiana y vivís en Villa Constitución y te sentís la única, te entiendo.
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sábado, octubre 29, 2005
Aguanten las T.A.T.U

Cuando salieron a la luz esta parejita de niñas insolentes besándose en un colegio, mi corazón saltó de alegría
Además de disfrutar la belleza de sus voces y sus lindas caras, pense:
que bueno existe un grupo de mujeres que se expresan como lesbianas!
que bueno, lo están haciendo de manera internacional!
que bueno, muchas chicas se van a sentir indentificadas con ellas!
que bueno que existan!.
No faltaron, desde luego, las lesbianas feministas radicalizadas que comenzaron con el discurso de siempre, que eran violentas, que eran un producto comercial, que eran para calentar a los tipos, que no tenían valor político.
Desde luego hablaban desde la comodidad de sus discursos. Todas ellas, que en los lugares cerrados y de discusión politica se rasgan las vestiduras, en sus perras vidas se jugaron a decirse lesbianas abierta y públicamente enfrentando consecuencias, más aún muchas de estas mujeres, feministas con unos curriculum vitaes que hacen temblar, mantienen hoy en día una doble vida ante sus seres más íntimos y a la hora de nombrarse especulan, miden en donde sí, en donde no quien merece saber sus secreto y quien no. En pocas palabras dicen pero no hacen.
Por eso me gustan las TATU, al menos existen dos chicas capaces de besarse de contar historias de chicas que se aman, no niego que son un poco violentas, pero esta sociedad no es violenta, no se vionlentan permanentemente las determinaciones de los que queremos ser diferentes?.
Si en mi adolescencia hubiera encontrado referentes mi camino no hubiera sido tan duro, tan dificil tan complicado, no me hubiera sentido la unica monstruosa, enferma mujer que gustaba de otra mujer, no me hubiera reprimido y hubiera vivido más y esto les guste o no, a las lesbianas políticas artistas y mujeres vinculadas a los medios, es culpa de sus cobardes ocultamientos.
Hubo algunas artistas en este país que entre dientes y solapadas canciones decían que eran pero.. nunca se las escucho exponerse de verdad, de frente con fuerza .Se constituyeron íconos para las lesbianas pero ellas no se hacen cargo de nada, parece que no les corresponde, parece que sus responsabilidades para con las otras terminan en donde tienen que dar la cara.
En fin por suerte los tiempos están cambiando y las generaciones venideras tendrán al menos la opción ya no se sentirán las únicas, tendran referentes lésbicos en el mundo de la música y tendrán más libertad para decidir.
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Gal
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El juego que más me gusta

Tierna Infancia
Cuando era una niña jugaba juegos solitarios, no me atraían demasiado los juegos infantiles convencionales, ni hablar de jugar a la mamá.
La vendedora
Me gustaba jugar a la vendedora, armaba mi negocio, en el patio de casa, con sillas fabricaba un mostrador y las mercaderías eran latas vacías, pedazos de maderas que envolvía como regalos, arena en paquetes que asemejaban bolsas de azúcar. Inventaba clientes amables que me pagaban con papeles de colores que guardaba ordenadamente en una cajita, incluso llegaron a regalarme una caja registradora que adoraba!
La maestra
También jugaba a la maestra, tomaba posesión del pizarrón y pretendía que mis hermanas hicieran lo que yo les ordenaba, emulando a las nefastas maestras el proceso que me tocaron en desgracia.
La secretaria
Otro de mis juegos preferidos era el de secretaria, mi padre me había hecho un escritorio, a mi medida, allí tenía un teléfono y muchos papeles, lápices dentro de una lata, tacos de madera que pretendían ser sellos. Podía pasar todo el día recibiendo llamados imaginarios y dibujando garabatos en las planillas que terminarían definitivamente en el basurero.
La doctora
Experimentaba un placer indescriptible al abrirles las panzas a los osos de peluche que, no se porque ley física, jamás volvían a albergar en sus vientres la cantidad de aserrín que les había sacado. Ponía a mis pacientes sobre una mesita de tv con rueditas y los llenaba de cables pegados con cinta aisladora, por supuesto esto no lo ponía muy contento a mi padre, ya que la sala de operaciones era en donde estaban todas sus herramientas.
Desde luego y como con la costura no me entendía, los oso terminaban destripados pegoteados con cinta por todas partes y sobrantes de aserrín por toda la casa.
No tan tierna infancia
Con los años mis juegos fueron siendo menos inocentes, las muñecas no eran de los juguetes elegidos por mi. Los bebotes eran tontos y demandaban una atención que no era de mi agrado, eso lo dejaba para mi hermana que era feliz cambiando pañales y paseándolos en cochecito por todo el patio.
Yo ya estaba para otras cosas. Me gustaban los libros, la tele y observar a mí alrededor.
Entre esas observaciones estaban las de husmear por el mundo de mis primas, que eran unos años más grandes que yo, ellas hablaban de novios, de cosas que para mi eran incomprensibles. En esas visitas a la casa de mis primas conocí un objeto que constituyó, desde entonces, la claridad de mi situación actual.
Por esas épocas ellas eran de las pocas que poseían a las “Barbies” ya que se las traían de Estados Unidos.
Fue allí donde comenzó todo. Por primera vez advertí que esas muñecas eran distintas, no eran estúpidos bebes llorones, eran mujeres, mujeres con senos, con piernas largas, con nalgas, mujeres con cabellos largos, en una palabra, eran mujeres y a mi me encantaban. No creo que supiera bien porque pero me fascinaban. No hacía otra cosa más que verlas y si podía desnudarlas, para luego vestirlas y volverlas a desnudar tantas y tantas veces como mi deseo lo requiriera. Así que decidí pedirle a los reyes una Barbie, debo aclarar que habían pasado algunos años y ya no era una niña sino una adolescente, no había nada de malo en que una adolescente pidiera a los reyes una Barbie, es más era “normal” que así fuera.
Y llegó la Barbie, en verano, lo que me permitía pasar horas jugando con ella en la pileta de natación. Preparaba todo el escenario para ella, la tiraba a tomar sol y luego a nadar y así hasta que terminaba por sacarle el traje de baño, para que se bronceara mejor claro!.
Sabía de la existencia de Kent, pero no era algo que me quitara el sueño, también sabía que Barbie no podría estar sola, conmigo, toda la vida así que decidí pedir otra y llego la compañera. Una morocha muy linda con quien Barbie tuvo afinidad enseguida.
Allí la cosa comenzó a ponerse mucho más entretenida, no es lo mismo jugar con una Barbie a que dos Barbies jueguen entre ellas.
Se me ocurrían cosas muy interesantes para hacer y podría decir hoy, a la distancia, que era una adelantada, teniendo en cuenta que no sabía de la existencia del kamaustra lésbico y mucho menos que existieran las lesbianas y mucho pero mucho menos que ese juego fuera la antesala de mi propio descubrimiento sexual.
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Gal
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martes, octubre 25, 2005
Gabriela Lorenzo blog MSN
Ahora tienen otro espacio para visitar, otras tonteras para leer, y bueno que le vamos a hacer me re enloquecí con los blogs, además allí hay muchas fotos...
espero lo disfruten tanto como yo.
GAL
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Gal
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